Wednesday, November 28, 2007

Hartos, ahítos, pero hambrientos diputados

Escucho Sentido común, de Eternamiente, ese superálbum de Molotov capaz de provocarme escalofríos por lo bueno que está. Luego, veo la imagen que posteé más abajo, una representación de la cadena alimenticia de hará unos 290 millones de años y después, ¡oh bajón!, en un tiro de headbanging, veo el titular de Prensa Libre: "Indemnización para diputados queda aprobada con amplia mayoría...". Encima, dice la nota, fue declarada "de urgencia nacional", por un pleno de 105 diputados en una maratónica sesión que superó las 8 horas.

Al lado de la nota, veo la imagen de Mario Fuentes Destarac, cual profeta predicando en el desierto, denunciando tal aprobación por anticonstitucional porque los padres de la patria fueron electos para un periodo fijo de 4 años. Nadie los está despidiendo, sólo terminan de cumplir un lapso legal. Por tanto, no califican para ser indemnizados.

Como todo con el aparato estatal, las cantidades son astronómicas, hasta GTQ 95,000 para algunos diputados y serían 90 los agraciados con la medida (i.e., 95,000 * 90 = x, Baldor dixit). Uno de ellos, Jorge Luis Ortega, del partido DIA, comentó: "Todas las empresas le dan indemnización a sus empleados cuando éstos se retiran. No entiendo por qué los diputados no podemos recibir un reconocimiento por el servicio que hemos prestado al país".

Para empezar, sería bueno nombrar una auditoría externa e independiente para que analice qué hicieron estos señores de bueno, es más, debería ser la Sociedad Civil la llamada a evaluarlos. Aunque ya hemos comprobado el pobre desempeño de una institución, refugio de politiqueros, oportunistas, nepotes y corruptos, amparados por leguleyadas de la peor categoría.

Para seguir, me gustaría saber si los diputados que sean propietarios de empresas indemnizarían por igual a sus empleados, por despido o renuncia. También me pregunto, ¿cómo es posible que les cueste tanto aprobar leyes fundamentales para el país, como la legislación que regula la adopción de niños, esa sí de urgencia nacional? En cambio, para el asunto de su indemnización, que obviamente está entre sus más caros intereses, sí se prenden a sus curules durante ocho horas y por unanimidad deciden seguir comiendo del pueblo, aunque ya estén ahítos por hartarse de él hasta más no poder.

Ni siquiera el Triodus de la imagen era como ellos. Esa especie de tiburón, ahora extinta, comía hasta saciarse, y no más. ¿Cuándo se van a extinguir estas lacras jurásicas que en Guatemala perviven de manera parasitaria? ¿Hasta cuando?

Señores, ya huevonearon (en Guatemala, haraganearon), ya disfrutaron de sueldos dudosamente devengados, ya terminó su periodo, así lo marca la ley, ya lárguense a sus casas y déjennos en paz.
Imagen (fragmento): Stephanie Klug/Live Science.

5 comments:

Pau said...

León expresó cabalmente todos mis pesnamientos cuando leí la noticia! Realmente me dan asco! Parásitos!

Leon said...

Sí vos, qué terrible es ver a hombres y mujeres que se supone, aceptaron un servicio público, que en casi todos los países da prestigio porque casi siempre se gana menos en ellos que en actividades privadas, sólo interesados es sacar plata. Bueno, a la larga saben que es su única oportunidad, y entonces, ¡a exprimir a la vaca!. Lo único es que Guate no es una vaca gorda. Bien dice el dicho español, "no es fácil mamar en gata", pero aquí sería, "no se debe exprimir a una pobre gata".

The Black Wizard said...

y jorge luis ortega que mejor no diga nada por que nuestro pisto lo quiere para irse a meter a cantinas y night clubs en guatemala donde es bien conocido por sus excesos y desenfrenos. sera justo indemnizar a personas que son elegidas a un cargo publico popularmente, sera esta la forma de agradecer al pueblo la confianza? no lo creo.

Chapolita said...

Son unos ladrones de los recursos de pais. Descansan demasiado y no hacen mayor cosa por su pueblo. Me siento defraudada.

Leon said...

Black Wizard: Ortega no es el único, alguien me dijo que se podría definir al Congreso como a un Pleasure Dome, haciendo eco de la película de Kenneth Anger, desarrollada sobre ideas crolewyanas. Lástima que sin el fundamento de Crowley, más bien, se podría definir al estilo de la divisón que hacía un autor salvadoreño, como la casa del ideal de los tocinos.

Chapolita: ¡Nunca mejor dicho!