Friday, January 25, 2008

Homenaje a Ramírez Amaya

Llegamos con Carolina a las 17:30 a pesar de estar convocados a las 19:00 horas. Ese adelanto nos permitió degustar las 5 muestras del Taller Experimental de Gráfica: Cabal, Re-Edición 7 Pecados Capitales, el título de este post, Variaciones en Blanco y Negro y Contexto Digital.

Cabal incluye al trabajo de 15 artistas de 3 generaciones, desde Moisés Barrios e Isabel Ruiz hasta al colectivo La Torana. Artistas difíciles de conjuntar. Sobre todo es interesante porque implica un raro recorrido generacional del arte guatemalteco contemporáneo.

La reedición mencionada es de una obra que Arnoldo Ramírez Amaya, pintor de cimas y barrancas, de altas luces y sombras profundas, creó en 1980 a causa de un experiencia terrible que sufrió cuando estuvo preso en Sololá por motivos políticos y que causó su único acercamiento al texto bíblico. Cada Pecado Capital y cada Jinete del Apocalípsis encuentran sobre el papel una forma definida con la imponente línea de este hombre-fénix, recta y minuciosa, magistral. Aquellos fotolitograbados contenidos en una caja vuelven ahora digitalizados para deleite de los grandes coleccionistas. Y de los grandes digo proque la obra cuesta alrededor de GTQ 45K. Marlov Barrios, Erick Menchú, Norman Morales, Alberto Rodríguez Collía, Josué Romero, Mario Santizo y Plinio Villagrán los reinterpretan con un estímulo visual exquisito, rico en detalles y, como los originales, de cuidadosa factura.

Las variaciones en Blanco y Negro de Guillermo Maldonado se merecen disfrutarlas varias veces por su técnica, sus ideas hiperfumadas y como evocaciones de tendencias pasadas. Y para rematar, a la vista están las planchas, madres de las xilografías, con sus labores 3D y su encanto, ese encanto que se encuentra sólo en donde se crean impresiones artesanales.

Contexto Digital son
magníficas propuestas infantiles, un cadejo sobre todo, intervenidas después por la mano de un artista de mayor recorrido. Hay algo en las ideas de los niños, inocente y maravilloso.

El público llegó más tarde. El silencio casi sacramental, de templo del arte, dio paso al rugido de cientos de invitados. El whose who del arte chapín estaba allí, desde un principiante hasta los más reconocidos. Desde el músico y el teatrista hasta el arquitecto, el sacerdote y el burócrata. Tampoco faltaron el imbécil ni el corrupto. Magnífico encuentro, respuesta a una convocatoria merecedora. Y además, hacía mucho que no veía a Ramírez Amaya tan feliz. Aparte de saberse de nuevo flechado por el viejo Cupido.
Fotos, klavaza 2008.

2 comments:

Duff Man said...

Ahora que voy a exposiciones con menos frecuencia, y por mi cuenta, logro ver cómo la experiencia de espectador varía tanto, entre copa y copa, y boquita y boquita... Muy bien por el Tecolote, la cifra de la reedición, si la traducimos a dólares apenas llegará a unos 6 mil, así no se escandaliza tanto uno.

Leon said...

Muy buen cálculo, y este año te tocará además la experiencia 3D: con vos no como espectador sino como expositor. Ya verás, es increíble!