Thursday, January 24, 2008

A cualquier perro le puede pasar esto:

Caminaba cansado después de las 18:00 horas. La calle estaba oscura pero me llamó la atención un auto de modelo no muy reciente. Recorrí con la vista el capó hasta llegar al windshield para aplicar un escaneo a la pilota: Rubia, ojos azules, esbelta y, a pesar de verse ya en la vejentud, aún apetecible. Entonces fijé la mirada con un lock-in. De pronto los dos zafiros que parecían brillar desde dentro de las sombras del auto me devolvieron la mirada. Como chompipe me sentí henchido y más cuando levantó la mano para saludarme. Pero, me dije, "algo no caza aquí, ¿por qué me saludaría si no me conoce?". Al saludo sumó una sonrisa que mató cualquier ilusión de mi parte. Era mi prima. De sentirme henchido pasé en menos de un nanosegundo a convertime en una vil, cochina y asquerosa cucaracha. Tengan cuidado, se los cuento sólo como consejo.
Foto: klavaza, 2004.

4 comments:

Pau said...

jajajajaja

Leon said...

No seas mala vos, no solo estoy confesando mis pobrezas...

Adriana said...

jajajajaj bueno esta por p..

Leon said...

No seas así, mirá que me arrepentí hasta el tuétano.