Monday, August 20, 2007

X Festival del Centro Histórico

Este encuentro cultural abarcó varios edificios y espacios del viejo casco de la capital de Guatemala. No asisití a todas las actividades. Éstas, que formaron parte de, Las Galerías Visitan al Centro Histórico, situadas en la Casa Ibargüen, me parecieron interesantes.

Irene Torrebiarte, fotógrafa, inspirada en un tocador de su abuela, hizo una réplica del mueble intervenida con fotografías y terminada con ácido. Frente a ella está un ejemplar antiguo y entre ambos cuelga un texto de la crítica Silvia Herrera Ubico. "Se trata de una conversación entre ellos", me dijo el galerista Carlos Woods. El resultado es interesante. Galería Carlos Woods.

El Poder, bíptico sobre cartón, de Lorenzo González, de San Pedro La Laguna, Sololá. Genial. Bien decía Artur Koestler: el genio se expresa en el arte, la ciencia y el humor. El blatélido como símbolo de corrupción me encanta, pero deberíamos disculparnos con él, al fin y al cabo es un scavenger, es decir, devora los restos dejados por otras especies, en tanto los políticos no le dejan nada a nadie, ni siquiera a las cucas. Centro Cultural Metropolitano.

La Muerte Roja, políptico escultórico en técnica mixta, de Sebastián Barrientos, representa una de las exploraciones de este joven artista en mundos oníricos, cargados de magia, enigmas y oscuras sugerencias. La instalación cuenta con un silla desde donde el espectador consigue una panorámica de la obra, que incluye tintas y resinas. Fue de interés, desde mi punto de vista. Cantón Exposición.

Entre los jóvenes que se inician, me encantó esta terracota de Lorena Gil, llamada Renacer. Bajo el obvio influjo del estilo de Maríadolores Castellanos, es una temprana muestra de una artista prometedora. Woods, por cierto, coincidió conmigo al respecto. Centro Cultural Metropolitano.

Frente a la Casa Ibargüen se encuentra el Centro Cultural Metropolitano, antiguo Edificio de Correos. Allí, Darío Escobar presentó un resumen de sus últimos 5 años de trabajo. Me encantaron Quetzalcoátl I (hule vulcanizado, cable de acero y bronce y piedra); una obra sin título hecha con mármol blanco y lubricante para auto, así como un cuadro pintado con el mismo aceite. El olor del hule y el lubricante me encantan (como el de combustibles, etcétera), así que me sentí como en un taller mecánico y la idea de utilizar insumos industriales para hacer arte siempre me ha gustado.

Por lo demás a esta entrega del Festival la sentí más bien deslucida y falta de entusiasmo aunque, debo conceder, es importante apreciar el esfuerzo y estimularlo para que las futuras resulten mejores y que el mismo continue, como hasta ahora lo ha hecho. En realidad, en Guatemala, es casi milagroso verlo arribar a un década de existencia.
El Festival tuvo lugar del 12 al 19 de agosto, sin embargo, las muestras mencionadas estarán hasta el 8 de septiembre.
Imágenes, 2007.

2 comments:

Duff Man said...

No está de más acercarse a obras de arte en nuestra ciudad, se me hace sano, dependiendo de la actitud, eso sí.

Leon said...

El problema de estos festivales es que siempre gravitan alrededor de un nucleoide, excluyente, basado en el principio de, si no estás conmigo estás contra mí. Por eso siempre aglutinan a más o menos el mismo grupo de artistas.