Wednesday, August 15, 2007

¡Hail DS!

Sonorous metal blowing martial sounds:
At which the universal host up sent
A shout that tore hell’s concave, and beyond
Frighted the reign of Chaos and old Night”.
Milton, Paradise Lost: Libro I, línea 540.


¿Qué significa ser metalero después de casi tres décadas de Heavy Metal y su legión de estilos derivados; quiénes son los abuelos del género; qué hacen hoy los nietos del movimiento y, sobre todo, hacia dónde van los metal-heads de Guatemala?

Esas son las respuestas que encuentran y a veces eluden a los editores de la e-zine, Distorsión Zocial: Juan Ramón Donado Vivar y Edwin Giovanni Peruch Conos. Pero también, sin advertirlo, creo, se han embarcado en la búsqueda de una identidad que aglutine a fans, a desesperados, a exiliados de la Creación y a quienes han sido víctimas de un sistema rudo y desesperanzado, incapaz siquiera de ofrecerles una válvula de escape (a menos que seamos capaces de creer que la programación regular de emisoras de radio y TV, podría calificar como tal).

Inmersos como estamos en una cultura McDonalizada, cada vez más cercana a las horrorosas homologaciones profetizadas por Phillip K. Dick, el Metal podría servir para abrir un portal hacia dimensiones alternativas y es una efectiva terapia existencial. Para ello, sin remedio, deberá avanzar con pies de plomo porque hoy, como ayer, muchas personas lo ven como a la suma de lo descompuesto, lo pútrido y todo lo que es feo, según lo describió Robert Duncan, un crítico del Rock.

Por eso, no bastan los estertores, los desplantes, ni las luces y sombras de los metaleros, aunque se apoyen en un rico y diverso legado. Para que el movimiento sobreviva a oleadas de modas impuestas por imbéciles, por taimados, por ciegos préstamos culturales o por mimetismos absurdos, se necesitan publicaciones como ésta que tiene ímpetu, un horizonte claro y un Norte bien definido, apoyada por plumas como la del escritor Ángel López Santizo. Y también para que el Homo vulgaris sepa que el Metal no caza con la descripción peyorativa del Ministro Bautista Jeff R. Steeler: “es enfermo y repulsivo y horrible y peligroso”.
La citas son del libro,
Heavy Metal: The Music and Its Culture, de Deena Weinstein, 2000.

2 comments:

Angel said...

excelente, muy buena critica y gracias por los comentarios a favor, la haremos circular dentro de los fans y los editores, un escuro saludo y espero podamos platicar en un futuro no tan lejano... ja ja ja

Anonymous said...

Muy bueno el acote, a pesar de no ser coterraneo vuestro, mi repudio hacia el entorno snobista y efimero que representa la sociedad contemporanea, conjuga con la situacion particular que ustedes plantean desde Guatemala.Nunca desistan de la causa,adelante.

Whisperhell-Tzelmoth-
Medellin,Colombia