Thursday, June 28, 2007

El cómic mexicano

De pequeño devoraba las historietas de la ya desaparecida Editorial Novaro. Junto con los originales en inglés, leía sus traducciones de Superman, Batman y otros superhéroes, como Linterna Verde y la Mujer Maravillaah, la inolvidable Diana!). Ya en aquella época, recuerdo, moría El Hombre de Acero gracias a las maquinaciones de su archienemigo, Lex Luthor, y no olvido a una portada que representaba a Clark Kent con un cinturón que tenía candelas de kryptonita verde, ocultas bajo el saco, al estilo de un terrorista de nuestros tiempos.

No faltaron los de Capulina, El Santo y Chanóc, ya en secundaria, los de otras editoriales, con títulos como El Caballo del Diablo, con su héroe, el charro ecuestre Martín Lucero y su frase-fetiche: "¡ay chispiajos!", una versión, pero en realidad creo que antecesora y verdadera fuente, del Ghost Rider gringo. La mayoría de las historias estaban situadas en el interior mexicano, con chavonas deliciosas que parecían nunca haber dejado atrás la minifalda (entonces campeaba la maxifalda), con malos de película, autoridades corruptas, en fin, todo lo relacionado con una realidad hiperpervasiva, filtrada hasta en los cómics en versión fantástica.

Otra serie inolvidable era Historias y Leyendas de la Colonia, cuyos autores no tenían ningún empacho para apropiarse de cuentos clásicos como El Monte de las Ánimas, de Gustavo Adolfo Becquer, para presentarlos como auténticas tradiciones mexicanas. Las portadas, de obvia raigambre en las de EC Comics (Tales From The Crypt, Eerie) a veces de verdad daban asco, pero eran muy efectivas para inspirar terror. Es más, no he olvidado algunos de sus diálogos y dibujos. En cambio, confieso que ni Hermelinda Linda ni Aniceto fueron de mis favoritas, me repugnaban, así como me desagradaron profundamente las películas del Caballo Rojas, Alfonso Zayas, et al.

No tardaron en desaparecer todas estas editoriales, pero su legado sigue en venta, casi siempre en sitios de subastas de la Red, ahora fuente inagotable de información sobre ellas. En aquél tiempo, apenas eran significativas las firmas de quienes dibujaban, coloreaban, caligrafiaban y escribían las historias; en cambio, en las últimas páginas, nunca faltaban los anuncios de Charles Atlas y su rutina de ejercicios sin máquinas, la tensión dinámica, para tener una musculatura de "real hombre", que era como traducían directo del inglés "real man".

Hoy, gracias a un creciente número de fans, aquellos creadores empiezan a recibir el reconocimiento que merecen. Al mismo tiempo, aumenta el número de coleccionistas, no sólo de historietas mexicanas sino también de argentinas (allá, Batman, por ejemplo, se llamó El Hombre Murciélago). Un conocido coleccionista chapín me comentó, hace algunos años, "de nada te sirve coleccionarlos, a los gringos no les interesa para nada lo que se hizo fuera de sus fronteras". Tal vez, pero no se trata de quedar bien con ellos, sino de satisfacer un gusto personal, de rememorar tiempos propios, a veces asociados a intimidades inenarrables, y de tener el fetiche de una época que se fue para siempre.
Sitios: Novhist, Rivendell y Arkivperu.

9 comments:

J@C said...

Yo me recuerdo de Memin y Kaliman, que no se su procedencia para ser exacto, solo me recuerdo que al pobre memin le iba en feria.

Julio Serrano said...

Mano, idiay, qué sería de las peluquerías sin aniceto o ermelinda, y qué sería de canal 11 sin las películas del caballo rojas o alfonso sayas (o como putas se escriba), no pues lo confieso, a mí me cagan de risa jajaja, ta bien mano, atrás del parque de la industria los sábados se pone una doñita a vender comics viejos, ay le cae..

échele un ojo a este cortometraje de Julio Hernández, se basa en los comics picarescos mexicas, que lo disfrute(n)

http://www.youtube.com/watch?v=iEzMDoDRoSA

Duff Man said...

Memín es parte de mi imaginario literario. Probablemente desde allí se gestó Cabaret, cuando Carlangas descubre que su madre baila con hombres por dinero. Habrá que echarle un ojo al corto, Julio. Éxitos a los dos, brothers.

Leon said...

En efecto, a Hermelida la empecé a leer ya viejo en un puesto de lustre que estaba frente al parque Concordia o Gómez Carrillo, y hasta entonces aprecié la profunda mordidez del personaje. Lo mismo me sucedió con las tales películas, las cuales vi cuando ya las pasaban en el 11 y en el 7 en la madrugada. Descubrí que son mejores hipnóticos que los libros de Platón... jajajaja...

Leon said...

Ah, y por supuesto Memín, qué personaje y qué mujeres... también, qué historias. Menos mal que eran para niños...

Leon said...

Y gracias por lo de la viejita, le voy a echar un ojo a sus cómics. El video de Julio es genial, me encantó.

Oscar González Loyo said...

Saludos desde ¡Ka-Boom! Estudio

http://sketchbookdeogl.blogspot.com
http://emelkin.blogspot.com

Leon said...

Don Oscar: Bienvenido a este blog, gran maestro, me encataron las muestras de su trabajo y ver, también, que el cómic mexicano está vivito y coleando en manos de creadores como usted. Muchas gracias y espero seguir en contacto. ¡Felicitaciones!

edwin said...

http://n-o-v-a-r-o.blogspot.com/