Monday, June 04, 2007

La venganza del volantito

Hace ya muchas lunas mi amigo Mario me contó, mientras rondábamos algunos callejones aledaños a barrios rojos, de bajo estofe y peor calaña, su primera experiencia como fotógrafo de desnudos femeninos. Abordó, como diríamos en un chapín trasnochado, a una señorita de banqueta y requirió sus servicios como modelo. La chica aceptó de buena gana. Una vez en el cuarto correspondiente, ella, ya desnuda, separó las piernas (¡oh vieja invitación al Paraíso!), señaló sus partes con el dedo, y le pidió, con entusiasmo juvenil, "¡retratáme el gallo, retratáme el gallo!". Mario, perplejo, empezó a buscar al ave, como era obvio no había ninguna en la habitación, sin darse por vencido, siguió la búsqueda sobre mesas y paredes, "tal vez", pensó, "se trata de un adorno o de un cuadro". Reí con tal descaro como para ofenderlo un poco pero, como dicen, "el que ríe de último ríe mejor" y la vida se habría de encargar de pasar esa factura.

Caminaba el sábado recién pasado por los alrededores del Camino Real, sin enfado, pensado cómo voy a pagar otro millón de facturas pendientes, huyendo del tiempo, cuando vi venir dos magníficas cosas, movientes de ambos flancos, envueltas en un apretado suéter naranja. La chica se acercó sin inmutarse, me extendió un volante: "caballero, lo espero", y siguió. El impreso, un anuncio común, destacaba en un recuadro, "sexo en vivo y peleas de gallos". ¡Horror!, pobres animales. Guardé el documento para utilizarlo en contra de semejante barbaridad, tan vil como las peleas de perros, ratas, mantis, en fin. Además, ¿cómo es posible que permitan un palenque en plena Zona Viva? Por fortuna mi querella nunca llegó a oídos de AMA, a donde iba a dirigirme para empezar, porque dos compañeros, universitarios de los fondos del volante, me hicieron ver, sin esfuerzo alguno, de cuáles gallos y de cuáles palenques trata el anuncio. ¡Qué vergüenza!, sobre todo cuando otro compañero me refirió cómo se degusta, en tales lugares, la crema chantilli, en fila y con la lengua, uno tras otro, lamida del mismo gallo compartido.

Imagen: Sector público.

5 comments:

marielos said...

Ja, ja, ja. Me estoy matando de la risa. No puedo creer que no haya dado de que se trataba. Muy buen post.

Leon said...

Grrr! Así es, no di de qué se trataba hasta cuando mis cuatotes de la oficina me abrieron los ojos. Por lo menos, alguna inocencia queda en mi...

Duff Man said...

Como diría J-Lo en Gigli: "Goble, goble", haciendo alusión a la cresta de ya sabés, y ahora ya sabés de qué gallo!

Leon said...

Hoy sí quedé como imbécil, qué raro...

Fer said...

jajajajaja hoy si caiste vos
ya me inmagino a los de AMA entrando al lugar queriendo ver a los gallos en cuestion