Wednesday, June 27, 2007

Batalla en el Cielo

Los filmes del director Carlos Reygadas (México, DF, 1971) se caracterizan porque los actores que elige son novatos y por escenas de sexo explícito (non simulé, diría la censura francesa). Este, estrenado en 2005, no es la excepción. El personaje principal, Marcos (Marcos Hernández), ha sido por años el chofer de un general, padre de Ana (la bella chicagoense Anapola Mushkadiz), una niña rica quien se prostituye por diversión.

Por su parte, para procurarse un ingreso extra y porque son pobres, Marcos y su señora (Bertha Ruiz) se dedican al secuestro, pero el último no les salió nada bien: el bebé víctima, hijo de una vecina, muere en sus
manos. Marcos, en un arranque de confianza, le cuenta a la hija del patrón lo sucedido y ella, como buena ciudadana, le aconseja entregarse a la justicia. ¿Simple, no? No. Esa muerte, reducida por la mujer de Marcos a un frío, "se nos fue una lana", es sólo el principio de una espiral que los arrastra aún más y esa caída es el desarrollo de la historia.

Mientras, vemos que Marcos es pasivo, taciturno y callado, un buen ciudadano, quien le rinde honores a la bandera mexicana en horas de la madrugada; que va a peregrinar al templo de la Virgen de Guadalupe para expiar las culpas dejadas, "después de tantas chingaderas", como le dice su mujer. Además, que es un empleado cumplido y padre responsable. En suma, como a un personaje agradable a pesar de su conducta delincuencial.


La acción es lenta, así como los diálogos (casi minimalistas), acentuada por escenas de sexo en las que Reygadas contrasta la belleza de Ana con la fealdad (según los cánones clasistas y racistas ya conocidos) de Marcos; a la culpa con el desenfado, a la clase baja con la clase alta, pero unidas por un mismo afán de corrupción. El manejo de cámaras es muy bueno, me recordó en parte a Elefante, de Gus Van Sant: primeros planos largos, desplazamientos en tiempo real y paneos de 360 grados, útiles para mostrar que mientras pasa algo terrible o inusual, o mientras se toman decisiones trascendentales, la vida cotidiana sigue su inexorable marcha, como sucede en la realidad.

Además, me encantó cómo se muestra al paisaje urbano, diurno y nocturno, del DF.
Tuve algunas dificultades con el audio y con la dicción de los actores pero, debo aclarar, la escuché en un equipo monaural. De hecho, debí volver atrás el DVD varias veces para entender lo que decían. Les recomiendo la cinta al cien por ciento, a pesar de ciertas de sus limitaciones, porque Reygadas es un director capaz de hacer un cine de autor, original y audaz, aunque, concedo, ciertamente aburrirá a más de algunos y no dejará de ofender la mojigatería y al fingido pudor de otros. Pero, como sucedió conmigo, tal vez los motive tanto como para verla dos veces seguidas.
Imágenes: Bac Films.

2 comments:

Duff Man said...

Tendrás que pasarme el DVD, aunque te duela el alma, diría Chente.

Leon said...

No me va doler el alma, para nada, porque quiero que la veas.