Friday, July 20, 2007

Transformers, un pseudoanálisis

Desde su aparición en 1984, Autobots y Decepticons se han transformado incluso en dinosaurios, gorilas, abejas y ratas (Beast War Transformers). Ahora, de la mano de Michael Bay, les toca actuar en un anuncio de la General Motors Company de 144 minutos de duración, infestado por subtextos del Gobierno de Estados Unidos, el cual no vaciló en aportar la infraestructura militar para que los productores realizaran las escenas pertinentes. Por eso quiero especular que en vez de recurrir a la trillada Área 51 del desierto de Nevada (los departamentos de Estado y de la Defensa odian la citen como base de operaciones secretas), los productores hayan optado por la Presa Hoover.

No me gustó el maltrato al legado de la serie, evidente cuando el personaje que encarna Shia LaBeouf compra al Camaro que sustituye al Beetle VW como el alter de Bumblebee. Tampoco, que el único auto no GM fuera un Ford Mustang Saleen, patrulla de Policía, decepticon y encima con un número 911 estampado (válida referencia, porque es el de emergencias, pero doble sentido porque recuerda al Porsche de la serie). Ni la falta de profundidad de los líderes Optimus
Prime y Megatron, así como los diálogos de bajo cociente de inteligencia. En cambio acepto de buena gana a un Megatron convertido en avión en vez de en la clásica Walther P38, por sugerencia de Hasbro porque no puede vender armas de juguete.

Bay tiene una carrera cinematográfica como director: Bad Boyz II, Perl Harbor, Armaggedon y The Rock, entre otras, cintas logradas con variados grados de éxito. Además, videos musicales y anuncios para Chevy. Sin embargo, desde mi punto de vista, Transformers no es su mejor momento. De hecho, me parece haberlo visto recurrir a cuanto cliché posible existe, desde la típica toma en cámara lenta para subrayar un momento dramático, hasta recorrer al cuerpo de la bella Megan Fox para deleite nuestro. Y fíjense cómo maneja la imagen de los negros.

Es imperdonable, en cambio, cómo reduce a un estereotipo obsoleto al encargado de una misión
de una agencia de seguridad (John Turturro). El personaje es absolutamente imposible de creer y el actor en ningún momento es capaz de tragárselo, ni siquiera lo llega a masticar. Es más, para cualquier espectador de mediano criterio resulta un accesorio que descalifica la poca inteligencia que podría haber tenido el filme.

Una vez consignado lo anterior, les recomiendo la película como entretenimiento de cepa digital, acción sin límites y puro escapismo. Y deben verla en el cine, vale la pena, por los efectos sonoros, los destellos metálicos (muy bien logrados y atractivos) y sobre todo, los combates: inolvidables.

Otra recomendación: la pista musical incluye a Linkin Park, Smashing Pumpkins, Disturbed, Goo Goo Dolls, The Used, HIM, Taking Back Sunday, Styles of Beyond, Armor for Sleep, Idiot Pilot, Julien-K y Mutemath. Hay que oírla.

Imágenes: GMC, Sitio Oficial y Transformers Album.

5 comments:

Pau said...

Aún no la he visto, pero deplano que era de esperar que no iba a ser lo mismo si nunca vi el beetle amarillo en los trailers, nunca fui fan de la caricatura, pero lo que más recodaba era a Bumblebee, así que mi expectativa de la película no estaba tan alejada: efectos, efectos y más efectos.

Leon said...

Es cierto, los efectos devoraron todo: argumento, dirección, producción, y nada más. Lástima.

Punto De Vista said...

Hola Amigo! Oye, gracias por visitar mi "Bloguillo", y dejar tu comentario.

Oye, en serio tienes esa edad? Otra cosa eres guatemalteco o estadounidense? Perdón pero soy muy curiosa. Por tus post, me parece que eres más chavo. Si no es así, la edad es tan sólo una fecha. Bien por tí!

A mi si me gustó la peli, la disfruté de principio a fin!!!

Saludos!

Leon said...

Gracias por el interés, a mi me encantó tu blog. Lamentable, pero sí, la decrepitud llega a mi vida, aunque te cuento, una vez una chava que me conoce desde antes me jaló duro el pelo en un bar. Como me quejé, me dijo, ay, perdoná, pensé que tenías peluquín, como tu hermano mayor es pelón... Imaginate. Lo que pasa es que soy el enano del Tambor de Hojalata, que no creció nunca, jajaja

Leon said...

Ah! disculpa Punto-de-Vista, pero no, soy de Guatemala.