Monday, July 23, 2007

La Princesa Anne visita Guatemala


La invitación No. 93 me llegó sin tropiezos, programé la actividad en mi agenda, así como lo hizo el fotógrafo de Prensa que me acompañaría. Pero, unos días antes del almuerzo que tendría lugar en el Museo Miraflores, recibí una llamada de la Embajada de Su Majestad Británica, para indicarme, con amabilidad por supuesto que, lamentablemente, se había declinado la misma en vista de que no sería necesario entrevistar a Su Alteza, quien vino a Guatemala para participar en la reunión del COI que tuvo lugar acá. Lógico, puesto que la señora no quiso conceder entrevistas (la del fotógrafo, en cambio, siguió vigente). Yo creía insólito que una embajada retirara una invitación ya girada. Sin embargo, me comentaba un amigo, “estás pensado con cánones anticuados, ahora sí lo hacen, la diplomacia del siglo XVIII está muerta”. En cambio, otra invitación, para asistir a su arribo a la sede de Save The Children Guatemala, se mantuvo.

Para allá fuimos el fotógrafo y yo. Nos indicaron que tendríamos hasta las 14:00 horas para ingresar porque una vez llegara ella sería difícil el acceso, por razones de seguridad. Como entendimos british time corrimos en taxi y llegamos tal vez unos cinco minutos antes. No habría habido problema, de todos modos, porque el real personaje llegó dos horas tarde a la cita. Mientras, nos deleitamos con la fina compañía del personal de seguridad, con los perros que olfateaban por si había algo anómalo y con algunos diplomáticos británicos que, eso sí, no parecen haber cambiado su estilo desde finales del siglo XVIII, i.e., ven siempre con un fino desdén a los nativos de los lugares que Victoria, Emperatriz de India y Reina de Inglaterra, definió en el siglo XIX como, “paisesillos mosquitos”.

Finalmente y sin alfombra roja llegó HRH Anne of England. Mi primera evaluación fue positiva. Me pareció una persona sencilla, con clase y abierta. No platiqué con ella, pero la forma en que se dirigía a los presentes, y su metalenguaje, confirmaron mi creencia. Me llamó la atención verla sin joyas llamativas y vestida con cierta recatada modestia (a diferencia de Camilla, la mujer del Príncipe Carlos, quien en un reciente encuentro en África ostentó un collar de diamantes valorado en unos USD 10,000,000). Mi segunda impresión no llegó a formarse porque la princesa realmente recorrió las instalaciones, saludó a los elegidos para ello y se fue más bien pronto.

En cambio, fue todo un espectáculo ver a mis queridos connacionales, entre ellos algunos distinguidos personajes, haciéndose un colocho cuando saludaban a la real persona, intentando seguir el Protocolo de visita VIP, enviado amablemente por la Embajada por medio de mail:

"1. Favor cumplir con el horario estipulado en el programa, la visita lo cumple fielmente.
2. Traje. Se requiere traje formal para atender a la visita. Sin embargo se aceptan trajes de pantalon formal para las mujeres.
3. Cuando la visitante se acerca a los grupos para saludar, ella dará su mano para ser estrechada si asi lo decide.
4. La visitante dirige la conversación con su interlocutor/a y lleva la pauta. Es decir, llevará la conversacion a temas que le interesen.
5. Al momento de saludar a la visita,
5.1 A los caballeros se les solicita una pequeña inclinación de la cabeza. A las damas, que doblen las rodillas levemente como una venia suave.

6. La primera vez que se dirijan a la visita, favor decirle "Su alteza real" pero después a lo largo de la conversación favor referirse a ella como Señora o Ma'am".
Imágenes: Ana de Inglaterra en Guatemala, 2007.

7 comments:

marielos said...

Nunca he tenido oportunidad de saludar a alguna persona que ostente un título, ya sea de realeza o religioso, pero realmente me parece tan anacrónico eso de pensar en saludar a alguien como su alteza, como si yo fuera la "bajeza". Menos mal que nunca he estado en la posición de hacerlo, porque de repente no lo haría.

Pau said...

Bueno y se acordó de inclinar la cabeza??

Que mal lo del almuerzo me parece una falta de cortesía, si ya lo habían invitado, imagínese que lo hicieramos todos: "te llamo para decirte que la invitación que te di eeehhh... pues fijate que ya no se me da la gana verte .... así que mejor tirala a la basura!" Que pesados!!!

Leon said...

Marielos: Me recordaste lo que dice un mayordomo en tono de protesta en la película, La clase gobernante (The Ruling Class): "Los ingleses nacimos para agachar la cabeza", eso, exactamente, los ingleses. Pero acá ya todo eso perdió sentido. Sin emabrgo a la gente le encanta sentirse como en otra era cuando de esas babosadas se trata.

Pau: No incliné la shola, jamás. Sólo ante Dios, como decían los caballeros medievales, jajajaja. En cuanto a la invitacion de veras, qué groseros porque lo que eso quiso decir fue que, como ya no iba a dar entrevistas y el periodista para eso viene, entonces ya no sirve de nada. Bueno, espero que se hayan ahorrado lo del almuerzo.

claudia said...

El establishment es lo que tiene.

Duff Man said...

Un buen chiste de Huitecos, o uno de esos clásicos: "A minister, a rabi and a priest walk into a bar" hubiese roto el hielo de la mejor forma, digo yo.

Juan Pablo Dardón said...

me gustó la crónica, sinceramente ese tipo de babosadas son insufribles! la jodida vida del reportero enmarcada en alegrías y cóleras; pero todas experiencias dignas de la literatura. saludos compay, JP.

Leon said...

Tenés razón Juan Pablo, si un personaje de esos te hace un desplante tenés que aguantartlea. Por suerte aquí me apoyaron, y en respuesta a que retiraron la invitación al almuerzo, tampoco fue el fotógrafo. Un abrazo mano, que gusto saber de vos.