Monday, May 23, 2011

Visitar las salas del Centro

Foto: Guateantaño.
Empieza a resurgir el Centro, ahora adjetivado con gran aparato Histórico. Y sí, histórico vaya si no es. Es de lo mejor que tiene la capital, muy en contra de la buena voluntad de muchos, y a pesar de la otros. Aunque se trate de un fénix artificial, que al final de cuentas pueda desembocar en basilisco o en un mutante genético, tan mal hecho como los de la película Doom, su abolengo tal vez lo salve y se preserve el aire señorial que otrora tuviera en su totalidad, pero sobre todo su Sexta Avenida, que de ser la main street de un cierto pueblón llamado la capital, ahora se convierte en una arteria que podría, o debería, marcar la tendencia a seguir en cuanto a conservación monumental se refiere.

Por recomendación de mi amiga Yeni fui a las salas Lux. Ví Red Riding Hood. Cierto, a pesar de que las butacas están muy juntas y de que los apoyabrazos no son movibles, de que la sala no estaba limpia al ciento por ciento y de que entrar a los baños, el de hombres en mi caso, es temible, disfruté la película por Q20. No me quejo. Se trata de una sala en extinción, quieren los rumores, porque el monumento que las alberga será restaurado (¡bravo!) para convertirlo en la sede de la Orquesta Sinfónica Municipal de Guatemala. El sonido era efectivo, pero estéreo.

Luego, por cortesía de Cinelandia fuimos, Ingrid, Yeni, Yolanda y yo, invitados a ver Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides. Toda una magnífica experiencia 3D, con buen sonido, a la par de salas de otras zonas desde el punto de vista técnico. Desde la mira ergonómica y de servicio, pues bueno, eramos invitados y por tanto nos atendieron como reyes. El Centro Capitol, donde se encuentra esta sala, pide a gritos de la Llorona una remodelación absoluta, pero, si lograron darle otro aspecto al feo y laberíntico Próceres, todo es posible. Ojala la remodelación y cambios en la citada main street conlleve los suyos en Capitol, cuyo costo, por supuesto, no sería de Q0.20 len.

Si necesitan ver una película y no quieren vaciar su billetera, es decir, cuando llega el fina de quincena o treintena, el Centro ofrece una alternativa viable y barata para verla. Yo, por mi parte, espero que pronto gocemos de salas de primera en la Sexta Avenida: se lo merecen la zona, su público y potencial de mercado.
Foto: klavaza, 2011.

3 comments:

Francisco Solares-Larrave said...

En los ochentas, las salas del centro no estaban tan mal todavía, y fui a varias (del Lux, del Fox y la del Lido) varias veces antes de caer en la primera trampa, digo multiplex del Centro Capitol. Creo que en épocas anteriores, mis padres incluso me llevaron al que está frente al cuartel de la policía, por San Francisco (¿todavía queda un cine allí? Ya no me acuerdo del nombre) Por cierto, ¿qué pasó con el cine Capitol?

Leon said...

El Capitol se convirtió, al igual que el Lux, en un multisalas (Lux 1, Capitol n, etc.). El Palace, frente al Lux, desapareció para dar paso a un miccrocentro comercial. El Tikal, frente a la Policía, hoy es una vil paca. Desaparecieron también las salas Capri, Cali, Aries, Leo y tauro. Los Doral, sobre la cuarta avenida entre 14 y 15 calles ahora son puntos de encuentro gay, casi solo proyectan películas softcore. El cine Norte, allá por donde queda el infame bar El Granada, desaparecido también. El único aún en pie, muy maltrecho y con riesgo de caer en iglesia evangélica, es el Teatro Variedades, que también pide a gritos remodelación. Los demás, en La Parroquia, la Zona 5, etc. están cerrados o transformados en cualquier cosa.

NotungWulf said...

Cada vez que escucho mencionar un cine del centro no puedo evitar reír al recordar una vieja anécdota que vos me contaste.