Monday, June 08, 2009

Reflexiones de Verano (v.2K9)

El año 2009 habría de ser testigo del fin de una era intensa e impresionante de la industria automotriz estadounidense. Lejos han quedado, de forma definitiva, aquellos días cuando General Motors Company se tuvo como la empresa más grande del mundo. De cuál tamaño sería su poderío que sus ingresos brutos superaron a los presupuestos de naciones enteras. En un año en particular, según recuerdo, fue mayor que el del Reino de Holanda. ¿Quién no conoce su logo, ha viajado en uno de sus vehículos o en uno producido por ella bajo marca distinta?

Cuando el expremier soviético Nikita Kruschev visitó Estados Unidos en 1959, el expresidente Dwight D. Eisenhower le dijo, al invitarlo a las instalaciones de IBM: ”Ahorá verá cómo funciona una verdadera compañía estadounidense”. El director Stanley Kubrick en 2001, Odisea del Espacio, proyectó al futuro el reino empresarial de su época: los viajes al espacio los haría Pan American, IBM gobernaría en las computadoras y la telefonía seguiría en manos de Bell (Ma Bell). Sólo GM estuvo ausente en ese filme, cuya versión actual en DVD omite a todas esas marcas.

Hoy, GM está en un 60% en manos del Gobierno de Estados Unidos, el cual promete que su intervención será de corto plazo. Así sea. Bell, allí está, pero se despedazó hace mucho, lo mismo sucedió con otros grandes consorcios o monopolios encubiertos. E IBM, aunque siga siendo un monstruo, ya no es ni la sombra de lo que fuera en sus tiempos. La transformación, porque no creo que sea de muerte, de GM bien podría ser el heraldo de una nueva era, en la cual la megafauna empresarial se convertiría en fósil.

¿O será al revés, se tratará de un paso para consolidar, no megafaunas, sino petafaunas transnacionales, de esas que de una sola tarascada devoran mercados enteros? ¿Qué le diría hoy Eisenhower a Nikita? o ¿será que se cumple la famosa profecía del soviético, la que alimentó pesadillas durante la Guerra Fría y sirvió para justificar atrocidades, como el infame Comité Contra Activides Anitamericanas? Aunque los autos estadounidenses no son precisamente fuente de entusiasmo para mí, sí admiro sus mejores logros, como al Mustag, al Corvette, al Cobra y a otras maravillas que sólo allí podrían haber surgido. Por ese motivo siento el fin de GM y más que sea tan ignominioso, convulso entre sórdidos intereses económicos, agendas ocultas y quién sabe cuántas inmundicias más, que tal vez la historia nos revele en algún futuro virtual.

Tal vez un día alguien se siente frente al equivalente de la Wikipedia para leer la historia completa: "Then President Barack Obama, advised by the Nation leading banking staffs, decided to save the Company by investing billions of dollars taken from taxpayers in order to...".

2 comments:

CHC said...

Como dicen vos, no hay plazo que no se cumpla, ni coche al que le llegue su sabado.

Un abrazote

Anonymous said...

El mundo cambia y nosotros no podemos predecir su rumbo!