Wednesday, April 01, 2009

Calles de sangre

Lo veía en la tele, como todo el mundo, y de tanto verlo se me hizo familiar. Su voz, más que su imagen, porque "veo" la tele mientras escribo en la compu. Hoy, dejó de reportear. Fue vilmente asesinado, sin miramientos, sin remordimientos. No puedo levantar el dedo contra ninguno, sólo puedo decir que es indgnante que un personero de la Policía diga que él no tuvo la culpa. También, que es evidente la incapacidad, la mediocridad y la falta de interés del Gobierno por gobernar y establecer un Estado de Derecho.

A veces, cuando camino, siento la sangre todavía caliente de las víctimas que han sido brutalizadas en Guatemala. A veces, siento que camino sobre un espacio urbano en donde ya casi no queda dónde no haya sucedido un crimen, peor, un estupro o un homicidio. La ciudad es testigo mudo del horror que vivimos, muertos, más muertos, y muertos de maneras espantosas, humillantes, desesperadas, con atrevimientos que dajarían pasmados a los peores y más encallecidos demonios; si bien no tanto por los métodos tan viles, sí por las cantidades de víctimas.

Guatemala es una ciudad cara, sucia, horrible. Si tuviera rostro sería espantosa. Aún así, allá en el fondo, guardo una lejana esperanza, tenue, de que habrá un cambio y de que, a la larga, tal vez algún día podamos conjurar y exorcizar a esos demonios para que imperen el bien y la prosperidad comunes. Pero, por ahora, esos son sueños imposibles de concretar sin el concurso de todos y eso incluye a este Gobierno, hasta ahora, quejicoso del legado que feliz tomó cuando ganó las elecciones, y muy distante de un país infestado de agendas ocultas, poderes sin rostro y alianzas ignominiosas. Descanse en paz, Rolando Sántiz.
Imagen: Lok-Down.

4 comments:

J M said...

Es triste ver que la ciudad que uno amó se vuelva un lugar hostil y de terror. Coincido contigo, es horrible, espantosa.
También estoy de luto por el colega muerto.

Nancy said...

Me solidarizo con el gremio y con su familia, así como con toda Guatemala.

Gustavo A. Ponce said...

¡No queremos muerte! Esta fue la consigna en la huelga de dolores de hoy. Y no es que neguemos el hecho de que, como mortales, algún día desapareceremos de la faz de la Tierra. Lo que nos negamos a aceptar es la muerte precoz, anticipada, violenta, que es una interrupción de la vida y no su culminación.

Hay problemas, y los seguirá habiendo, pero el asesinato no puede ser la solución. No podemos jugar a ser dioses, nos queda muy grande el tacuche.

Leon said...

JM: Sí vos, cuando estuve en París, por el contraste, me di cuenta.

Nancy: Es terrible ver caer a un colega sólo porque trabaja, pero lástima también porque sólo nos conmocionamos cuando nos toca cerca.

Gustavo: La muerte siempre es indeseable, pero la muerte artera es terrible. Gracias por la visita. Muy buenas reflexiones.