Friday, February 25, 2011

Serrat sin teloneros

Como saben la Trova no es lo mío. Pero una serie de circunstancias conspiraron para llevarme al concierto que Joan Manuel Serrat ofreció ayer en el Teatro Nacional. Gracias a Carmen Rosa, quien me invitó, estuve presente en un espectáculo de alta calidad, de músicos profesionales, como cabría esperar dados los Q940 que costaba la entrada en platea. Lo primero que me llamó la atención fue ver a la bataca rodeada por una especie de escudo acústico.

Perdón por mi ignorancia pero según me explicaba Jessica, se trata de una manera de balancear los sonidos del conjunto (sería bueno que muchos grupos locales tomaran ejemplo, en vista de que cuando montan sus conciertos abundan las ecualizaciones que parecen competencias de protagonismo: a ver si la batería suena al mismo volumen que el bajo y que la guitarra, sin contar a la voz del vocalista. El resultado: un verdadero bodrio sónico).

Volviendo al concierto, debo confesar que tampoco me sabía ni cuáles son las clásicas de Serrat, ni cuáles las nuevas. Ahora se, por investigación, que presentó canciones de su nuevo reperterio inspirado en la obra del poeta español Miguel Hernández. Si la obra de Hernández, que sí conozco, ya es de por sí conmovedora, franca y directa, con el toque de Serrat conmueve más profundamente. Esa fue la primera parte. La segunda incluyó piezas que yo sentí más ligeras y terminó con un extendido encore -el público no lo dejaba ir- que hizo vibrar aún más al auditorio.

Un violón, un vioín, bajo, piano y tres teclados, más la bataca, todos excelentes, pero sobre todo me impresionaron la violinista, el bataquero (quien utilizaba baquetas con bolillos muy grandes) y el tecladista, conformados en tres grupos, apoyaron a Serrat. El hombre no brinca por supuesto y gesticula poco. Sin embargo, su presencia escenica es a veces arrebatadora. Devoró al escenario sin aspaviento alguno, por momentos solo con una voz que truena como siempre.

Fue una noche hermosa, para mi de descubrimiento. La voz de Serrat, los temas entre nostálgicos, profundos y ligeros (a veces con toque cómico) lograron, por una vez, vencer a mi férreo dogma barroquista y lograron penetrar la densa coraza metalera que me caracteriza. ¡Encore!
Imagen: klavaza, 2011.

3 comments:

David Lepe said...

de las grandes sorpresas de la vida. nunca es tarde para apreciar a grandes artistas.

Leon said...

Tenés toda la razón, me recordaste a una señora que me recomendaba que oyera más tipos de música. Creo aquí contaré la historia.

NotungWulf said...

Ars longa, vita brevis?

Tuve la oportunidad de ir a un concierto de Serrat cuando hizo el tour con Sabina y mis impresiones fueron similares. Podemos debatir que este estilo musical no tiene las profundidades barrocas pero indudablemente posee una gran atracción emocional.