Saturday, February 10, 2007

Vickie Lynn Marshall; 28 de noviembre, 1967 – 8 de febrero, 2007

Anna Nicole Smith fue víctima, victimaria y encarnación de los sueños machistas de muchos. La admiré porque encontré en ella a una mujer que supo maximizar, dentro del contexto de una sociedad misógina y patriarcal de raíz anglosajona, lo único capaz de llevarla a realizar el Sueño Americano: su cuerpo. Lástima que como a Marylin y a otras como ella ese mismo as finalmente la destruyó.

Desde tiempos clásicos una mujer bella ha sido deificada, convertida en objeto y blanco de burlas groseras. En Occidente, además, no se cree ni en su inteligencia, ni en su refinamiento, ni en su capacidad para desarrollar talentos. Anna Nicole representó tales estereotipos incluso con gusto, pero siempre conservó el dejo de inocencia de alguien que realmente creyó que ese era el único modo de ser para escalar a las más altas esferas de la fama y la riqueza. Comparada con un desfalcador como Kenneth Lay, ex CEO de Enron, o de cualquiera de sus similares que se hartan de plata en Guatemala, era una santa; pero bajo la lupa de un feminismo fundamentalista, no fue nadie. Tal fue su dilema, su gloria y su miseria.

Descansa en paz, si existe el Paraíso de seguro estarás allí.
Foto: Wikipedia.

4 comments:

Duff Man said...

Como habíamos platicado, sus últimos meses de vida fueron como ver un accidente de tránsito en cámara lenta. Ni modo, ojala su bebé quede en buenas manos.

Leon said...

No es el primer caso, ni será el último, de una famosa que deje un hijo casi al garete. Porque ahora resulta que la bebé tiene varios potenciales padres, algunos de los cuales, sospecho, van tras la herencia. Uno de ellos en especial, es el marido de la Zsa Zsa Gabor.

Claudia Navas Dangel said...

el texto lindo, los comentarios, no se enojen medio cursis.

Leon said...

Muchas gracias por el comentario. Me chocó la muerte de esta mujer, es pasmoso cómo alguien que lo tiene todo, lo pierde en un instante por, como dijo Fellini, la locura que arrastra a nuestros tiempos.