Friday, January 30, 2009

Letrina clandestina

Padme es una gata activa, obsesiva y juguetona. Amidala, en cambio, me transmite paz y tranquilidad. Padme es ruda en el juego, le gusta hacer trampa; Amidala es gentil, jamás me ha rallado con sus garras. Ambas forman un equipo felino muy especial. Cuando caminan, por ejemplo, una siempre va delante y la otra detrás. Siempre han sido cuidadosas con su arenero, o eso pensaba. Un domingo soleado volví de la puerta para buscar un perfume, lo apliqué sobre mis pulsos y quise volver a la calle. Al pasar por un corredor sentí un olor nada agradable, repugnante. Pensé que era la fragancia, tal vez ya rancia, vencida o descompuesta, pero no. Como diría Sancho (Panza). "cerote era Señor". No tardé mucho en encontrar que mis amadas felinas mantenían una letrina clandestina, ocultada detrás de un promontorio de revistas. Con las garras habían despedazado un periódico, cuyas tiras colocaban sobre cada capa de sus horribles deposiciones: por eso, al volver tarde, ya no sentía tufo alguno. ¡Ah! fue un escándalo exponer su delito, corrieron a observar cómo reaccionaba pero, sabiendo de otras ciertas tendencias escatológicas, resultantes de anteriores puteadas, me abstuve de reclamar. Simplemente me deshice de la evidencia y les conseguí un segundo arenero, porque, según algunas fuentes tal conducta es el resultado de competencias provocada por utilizar sólo uno. Tiene razón Juan Pablo Dardón, cuando aconseja que no hay que morir sin haber tenido un gato.
Mugshots: klavaza, 2009.

11 comments:

Nancy said...

Uy no, León. Yo ya tuve gatos y sí, son lindos, pero de lejitos. Me quedo con los chuchos.

El Aguafiestas said...

Ole, qué trabada te dieron. Los gatos siempre ganan, aunque pierdan los desgraciados.

Anonymous said...

Espero que tengas suerte con el segundo arenero, porque cuando se acostumbran a un lugar... es muy dificil que cambien...

Leon said...

Nancy: nada como los gatos, en mi caso las gatas, para pasarla bien. Me retan, me estimulan y me llevan a eras pasadas.

Aguafiestas: Salud por lo atinado de tu comentario.

Isabel: Por suerte decidieron utilizar el segundo arenero y hasta la fecha no han recaído en su tendencias delincuenciales. Gracias por la visita.

Duff Man said...

Me encanta la foto de una de ellas. Esta semana, Leia, su hermana calico, me ha brindado mucho cariño. Un beso para ambas y paciencia para vos, se nota que las 3 son bien, pero bien traviesas.

Leon said...

Vaya si son traviesas y cada día me dan una sorpresa nueva.

CHC said...

Fijate Leon, que segun yo, habia comentado aqui, pero nel. De seguro no meti bien el dedo. Te decia que las gatitas estan re chulas y algo shuquitas las tremendas. La onda es que te llego el olorazo, imposible de tapar.

Un abrazo

Mi quinto Patio said...

¿Colocaste el segundo arenero donde estaba la letrina clandestina? Porque si no, no has resuelto el problema. Prefiero a la Dido, es muy proper, lo malo es que me despierta a medianoche para que le abra la puerta del jardín. Pero prefiero eso.../Volumes/Eva/Users/Shared/Photos/Didi3.jpg

Leon said...

CHC: Vaya si no son chuquitas. Son unas diablillas vos, pero me hacen feliz.

Mi Quinto Patio: Sí lo puse en donde tenían oculto, pero no lo usaban, hasta que lo cambié al lado del "oficial" y desapareció el problema. Un beso a la Dido!

Gustavo A. Ponce said...

Yo hubiera llevado el arenero al lado de la letrina, o viceversa. Quizá a las gatas les gusta leer en el inodoro, como a mí. De allí la asociación revistas-letrina que las condujo a su desagradable comportamiento.

Leon said...

Gustavo: Sólo de vos podía venir un comentario así, genial! Muchas gracias por la visita. Se me hace que eso hacen las jodidas, leen allí, y a saber qué calidad de literatura alimenta su materia gris.