Monday, September 25, 2006

No señora mía, no son para tiempo de ocio

Alejandra nos envió, a Luis Fernando y a mí, una muestra de su producción literaria. El encabezado del mail consigna, "algunas cosas en tiempo de ocio". Y el mensaje empieza con, "dos cosas que escribí ayer, otras son viejas y demasiado viejas, pero ayer las encontré y pensé en compartirlas. Se aceptan críticas constructivas".

"Cuántas tazas de café para olvidarte,
Cuántas tazas de café para calmar a un estómago semi vacío
Y un alma siempre hambrienta.

Cuántas tazas de café para recuperar el calor
Cuando siento el frío de tu indiferencia.
Cuántas tazas de café antes de poder suspira
".
Del café a la poesía, fragmento.

No debo decirte más: he aquí a una poeta. Como decía mi padre, no necesitás pedirle permiso a nadie para sentarte a escribir. Por lo visto, el primer paso de la marcha de las diez mil leguas ya tuvo lugar, pero no sin revelar cierta desesperanza, más que abominable e injustificada:

"No imagino un espacio para mí entre los nombres ya reconocidos.
Pero tampoco se trata de competir en las grandes ligas,
Después de todo, se trata de un desahogo,
¿O acaso de un despertar?

Al menos, de un encuentro con mi literatura".
Sin título.

Recordá al sabio Hamlet, de Shakespeare: "I could be bounded in a nutshell and count myself king of infinite space" ("Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y contarme como rey de un espacio infinito"). El espacio lo declaraste al enviarnos tus trabajos, por tanto, te pertenece y te toca expandirlo.

Como última muestra, cito in toto tu poema que más me ha gustado, sobre todo, porque como soy asmático crónico, neurótico eterno y desesperanzado irredento, me identifiqué con él hasta el tuétano de mis huesos.

"Más de 48 días pegada en esta cama,
Ya no me ven como enferma, sino como objeto.
Perdí la conexión entre el alma y el cuerpo,
En algún lugar quedé yo.
Sólo sé que existo gracias al dolor,
No hay aire fresco y también se me acabó la saliva.
Corre más vida por las ramas de esa verde planta,
Que por mis venas salpicadas de pálida sangre.
Ni si quiera logro asomarme a la ventana
Y mi cabeza empieza a girar tan rápido,
Hasta tirarme de nuevo al colchón infectado de miseria.
En alguna pared quedaron estrelladas la esperanza y la fe.
Los ojos se cansan antes de visualizar un nuevo mañana...
¿A quién le interesa un mañana?
...a los vivos.
Los enfermos somos clase aparte,
Resignados,
Discriminados,
Abandonados,
Condicionados,
Sepultados en casas y hospitales,
apartados de la felicidad".

Sin título.

Gracias, gracias Ale, por conmoverme y darme la oportunidad de escuchar la voz de una creadora nueva, estremecedora y magnífica. Este encuentro con tu literatura es tu despertar, tu desahogo creativo y el destello que revela tu más íntima profundidad. Jamás podría ser para tiempo de ocio. Es tu esencia, tu corazón mismo. Dale el lugar y el tiempo que se merece.
Foto: Alejandra, editora de Amiga, 2006.

1 comment:

Duff Man said...

Verdaderamente, como diría Yeni, diste en el clavo. Ale es una artista discreta, ya no en reposo, y es cuestión de tiempo antes de que un proyecto suyo nos mueva las rodillas, como lo han hecho sus versos.