Saturday, April 30, 2011

Yuri Gagarin, 1961

Foto: SpaceFacts.
Pocas imágenes evocan tanto sobre el lado más romántico de la Guerra Fría, como las de un joven soviético con una casco que parecía quedarle grande. Yuri Alekseyevich Gagarin (Smolensk Oblast, 1934 - 1968) alcanzó una altitud que varió entre 181 y 327 kilómetros, habiendo sido lanzado desde Baikonur el 12 de abril de 1961 a las 06:07 horas UTC y habiendo aterrizado a las 07:55 horas UTC de ese mismo día.

Fue un vuelo corto, pero cambió la historia para siempre. Algunos de los científicos que preparaban el lanzamiento temían que debido a la ingravidez él perdería la conciencia. También, el fracaso, aunque no se hubiese publicado nunca, habría sido un terrible revés para el programa espacial soviético que pensó incluso en el desarrollo de autómatas, para evitar arriesgar vidas por las duras condiciones que impone un vuelo fuera de la atmósfera terrestre.

Gracias a ese corto vuelo se supo que un ser humano podía volver vivo del espacio, que el programa espacial de cualquier nación tenía futuro y que la ciencia ficción daba paso a una pasmosa realidad: las estrellas estarían a la mano del ser humano algún día. Para el Estado Soviético, además, el hecho de que un joven de raigambre popular se convirtiera en héroe significaba que allí cualquiera podía llegar a ser alguien.

Luego vendría la era dorada de la era espacial con cohetes enormes como el Saturno V (imposible de fabricar hoy por falta de infraestructura), con caminatas espaciales y la llegada a la Luna: "One small step for a man...". Estamos por llegar a Marte, misión que anhelan completar chinos, japoneses, estadounidenses y europeos. Pero aquel primer paso estelar lo dio Gagarin en 1961, hace 50 años. ¡Salut, gran cosmonauta!
Nota publicada en Revista Mundo&Motor # 161.

Wednesday, April 27, 2011

Lúcido y creativo Juan de Dios compone y escribe

Foto: klavaza, 2011.
Juan de Dios Montenegro Paniagua no debería necesitar una presentación formal. Por lo menos no entre melómanos, intelectuales e intelectualoides. Su vida la ha dedicado al piano con una pasión inextinguible por los romáticos, Chopin y Liszt en especial. Sus interpretaciones de la Barcarola, de San Francisco sobre las aguas o de la Fantasía-Impromptu son inolvidables. Por la falta de infraestructura y el poco interés por la música clásica en este país, no hay grabaciones profesionales de las mismas, salvo tal vez una (no la he podido evaluar, creo que es un LP). Sin embargo, tuve el gusto de escuchar su versión de la Fantasía Cromática y Fuga, de Juan Sebastián Bach: extraordinaria, tanto que la comparo con la de Tatiana Nikolayeva (en términos afectivos, no académicos, informados de la época, aclaro).

Cercano ya a la octava década de la vida, Juan de Dios recibió nuestra visita el Domingo de Resurrección. Cuantro personajes, tres humanos y una perruna, le caímos cual paracaídistas. Tenía casi una década de no verlo y me lo encuentro tal cual, como si ayer hubiésemos platicado. Sigue en la docencia y aunque ya no toque, ahora se vuelca en la composición y en otra de sus pasiones: la escritura. Nos regaló sus dos obras más recientes: El Ángel Conspirador, narrativa, y Tánatos, poesía. Son obras editadas por cuenta propia, así que no esperen verlas en los puntos de venta de libros y aunque en este blog, como ya se habrán dado cuenta quienes lo visitan con regularidad, no reseño libros (porque entonces no dejaría de escribi nunca), los de Juan de Dios probablemente sean una de las excepciones.

"Ya toqué bastante", nos comentaba, a la vez que nos prometió publicar un anecdotario sobre su vida. Anecdotario, estima, porque sus memorias serían demasiado extensas. Lo esperamos con ansias Juan de Dios.

Toque de Queda

Una de las secuelas del terremoto de 1976 que asoló a Guatemala, fue poner de relieve el temor, el pánico, que infunde el otro, el distinto, al que se percibe como más numeroso, menos civilizado y sin controles. Donde vivía entonces se pretendió crear un comité de vigilancia, ante la seguridad de que habría un ataque de masas que caería sobre todos como si de langostas se tratara.

Otro ejemplo de lo mismo me lo dio un policía la noche cuando quise volver a casa del trabajo. Había huelga de transporte por aumento al pasaje. El guardia de la empresa me advirtió que no pasaría de El Tesoro-Banvi. "Ahí lo agarran, seguro", me dijo. "Vos te imaginaste que estarías en una escena de zombís si pasabas por allí", se burlaba un amigo después, cuando le conté la anécdota.

Este tema es el corazón de Toque de Queda. Una producción que combina con habilidad al retrato de una colonia clasemediera muy chapina, tanto que se llama Villas de La Esperanza, con cierta elaboración de sus habitantes: sus dobles vidas, hipocresías, carencias y disfunciones. Pero más, sobre su habilidad para señalarse mutuamente defectos. Hasta que surge la amenaza externa, de quienes califican como animales. Y ante la falta de una autoridad efectiva, a la Policía le va mal en este filme, pronto surge un líder negativo que organiza una patrulla de vigilantes, minirrambos caricaturescos pero dispuestos a reprimir, golpear e imponer.

A caballo entre el típico realismo del cine chapín, siempre necesitado de justificar sus argumentos como si de documentales se tratara, y el cine fantástico, Toque de Queda ofrece un interesante refresco al incursionar en el simbolismo y el terror con ciertos homenajes a clásicos como Night of the Living Dead. Más de 200 extras participaron en esta película que cuenta con buenos efectos especiales y un excelente diseño de producción.

Dadas ciertas carencias, faltan más actores para el cine guatemalteco, algunos nombre se empiezan a repetir en los elencos. A pesar de tal limitante, las actuaciones de Edgar Arriola, Jorge Asturias, Cesia -La China- Godoy, Roberto Díaz Gomar, Brenda Lara Markus, Flora Méndez, Enrique Monroy, Juan Pablo Olyslager y Julio Serrano convencen con facilidad. Kunti Shaw, como una adolescente jodida, la pesadilla de cualquier madre, debuta como actriz, mientras Miriam Monterroso despide su trayectoria con gran denuedo.

Otro as de Toque de Queda es su pista musical, con canciones de Virus Bélico (Guatemala, Metal), Trinky (Ska Punk Metal,Guatemala), Misss LILITh (Rock, Guatemala) y Pablo León (de La Gran Calabaza, partitura original para la cinta). Elías Jiménez Trachtenberg y Ray Figueroa, directores y el segundo, guionista, nos dejan una lica que vale la pena ver, en mi caso, dos veces por lo menos.

Tuesday, April 26, 2011

Entrevista con Alejandro Rigalt, de FLiSOL

Foto: klavaza, 2011.
El cuarto sábado de abril de cada año, se lleva a cabo el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre -FLISoL- que en Guatemala se realizó este año en 10 sedes y en, la capital, en Intecap. Con una nutrida agenda que incluyó instalación de software a usuarios, conferencias y soporte, se promovió al Software Libre. Uno de sus organizadores, Alejandro Rigalt, quien ha estado detrás de este movimiento durante estos años, platicó con la klavaza acerca de este evento y sus expectativas a futuro.

¿Cuánta gente vino?
Más que el año pasado. Esta es la segunda vez cuya sede es el Intecap, pero Flisol se ha venido realizando desde 2005.

¿Qué te motivó a unirte al movimiento del software libre?
Su filosofía: compartir el conocimiento.

¿Siguiendo a Richard Stallman?
En algunas cosas sí, pero otras es a Linus Torvalds.

Ví al escritor Julio Serrano ofreciendo una charla aquí. ¿Toman en cuenta otros aspectos, no puramente tecnológicos?
Esa es la parte de cultura libre . Lo que pasa es que tal vez el movimiento de software libre se originó en la tecnología, pero crea la necesidad de compartir a todos los componentes de la cultura. Se conserva el mismo espíritu que se idealizó con el software, pero llevándolo a otras instancias como sería el arte. La Wikipedia es un buen ejemplo de cómo voluntarios van creando un contenido que sirve para todos, que es para el bien común.

¿Cuál distro, Ubuntu, RedHat, Debian, por ejemplo, es la más popular en Guatemala?
La comunidad más grande es de Ubuntu con 400 personas registradas, pero hay muchas instalaciones en Linux Mint. Sin embargo, los usuarios aprovechan la lista de Ubuntu para preguntar por otras distros, lo cual dificulta saber cuál es la lista más grande.

¿Cómo ves el comportanmiento del movimiento, ha crecido o se ha estancado?
Ha crecido. El año pasado el Flisol se realizó en siete ciudades, este año lo hicimos en más. Si calculamos una ciudad por departamento estamos hablando de la mitad de Guatemala: 11 ciudades. Lo ideal sería que el año entrante se unan aún más localidades.

¿A nivel emprsarial, cómo lo ves?
Un ejemplo es el de un colegio que recién se cambió a software libre. Para él ya noy tal cosa como Windows y Office. Imagináte, ¿cómo es posible que los colegios te enseñen a programar en .NET, para darte un ejemplo, cuando la licencia cuesta USD $5,000? ¿Qué está promoviendo ese colegio? A la piratería, porque sus alumnos tienen que hacer sus tareas en casa y sus padres no van a gastar esa suma en una licencia que usarán un par de años. En cambio, si se les enseña Java, que es libre, u otras alternativas, el concepto de programación lo aprenden muy bien y podrán migrar a otros lenguajes sin gastos o piratería por parte de los papás.

Las licencias a granel, ¿no son más baratas?
Cierto que las licencias para usos institucional son más baratas, pero ya para instalarlas en casa no hay muchas opciones. El software privativo promueve la piratería, mienteras el libre evita caer en ella. Aparte, hay muchas empresas cuya tecnología de punta usa software libre como Twitter o Google. Tecnologías nuevas que están haciendo grandes booms y grandes millonarios, lo cual demuestra que sí es rentable. Por ejemplo, PHP es el lenguaje más usado en Internet. Pero también hay que considerar que libre no equivale o significa gratuito.

¿A qué te dedicás?
Soy progrmador en PHP y MySQL para desarrollo de aplicaciones web.

¿Estudiaste a nivel académico?
Sí, Ingeniería en Sistemas en la Marro, pero me considero de corazón Galileo porque todos mis maestros son de la Galileo, pero mi papel (título) dice que egresé de la Marro.

¿Qué edad tenés?
33 años.

Sunday, April 24, 2011

Sri Sathya Sai Baba (1926 - 2011)


En los años 70 del siglo pasado existía una tienda en la 5a. Avenida de la Zona 1, La Casa del Banderín y del Escudo. Aparte de banderines y escudos su dueño vendía también objetos traidos de India y era devoto de Sai Baba, fue de sus primeros en Guatemala. Por él supe del gurú, porque pregunté al ver los afiches que en abundancia se exhibían allí. Se veía a un gordo moreno y sonriente, con peinado afro, de vestiduras color azafrán, cuyo retrato iba acompañado siempre con una foto de sus pies.

No tardé mucho en toparme con un libro británico de un investigador quien se había dedicado a examinarlo, ya que se convertía a toda velocidad en un fenómeno de dimensiones planetarias. El autor, a quien no recuerdo, informaba de los milagros de Sai Baba, como materializar objetos tan vulgares como relojes o diamantes cortados, así como cenizas que se generaban en su retrato, las vibhutis. Aplicadas a la frente o ingeridas diluídas en agua se les tenía como una panacea. Pronto también surgió un culto organizado, liderado por un señor de apelido Mishaan, si mal no recuerdo. El hombre dirigía viajes al ashram del gurú. Los pasajes aéreos comprados con él salían más baratos. Un día regresó con uno de los famosos diamantes.

Rodrigo Fanjúl y yo pedimos ver la piedra o que alguien del culto nos acompañara para llevarla al Icaiti (Instituto Centroamericano de Investigación y Tecnología, ya desaparecido) o con don Bruno Hahmann, valuador certificado por el GIA (Gemmological Institute of America), para determinar si era auténtico o si se trataba de una simple CZ (Cubic Zirconia, ZrO2). Nunca obtuvimos respuesta, sólo se nos informó con cierta cortesía que el objeto estaba a resguardo en una cajilla bancaria.

Pocos de mis amigos fueron miembros de su culto. Uno de ellos incluso viajó a India en busca de salud, solicitud que Sai Baba declinó, alegando que no podía intervenir en su karma personal. En vez del milagro le aconsejó volver a Guatemala en busca de un médico calificado para su caso. Un filósofo, un ingeniero de IBM, una ama de casa enamorada de India y otros personajes de altas calificaciones académicas lo seguían de cerca, ya para investigarlo, ya para denostarlo. Algunos de ellos, sin embargo, ayudaron a montar la sede de su culto en Guatemala, que pronto se bifurcaría, el karma que parece perseguir a todos estos movimientos.

La era hippie quedó atrás y con ella la notoreidad de Sai Baba. Sus viejos seguidores también se han bifurcado, dejaron de creer o cambiaron de creencia. Controversias a un  lado o alegatos en su contra por acoso sexual (lo mismo dijo Lennon de Maharisihi), su movimiento sigue creciendo aunque a paso menos acelerado. Rodrigo y yo nos quedamos con ganas de valuar la piedra preciosa que se dijo había materializado de la nada.

Mientras Maharishi anunció su muerte con tiempo, Sai Baba dejó este mundo en uno de los hospitales patrocinados por su Fundación, asistido por aparatos y rodeado por médicos de escuela occidental. No tomó sus vibuhtis, por lo visto. Pero no lo critico, para entendero, algo que no pudo comprender Lennon de Maharishi, hay que nacer en India y crecer allá. ¿Materializar objetos? Nada  fuera de lo común, si Pramahansa Yogananda, en su Autobiografía de un Yogui, afirma que su maestro materializó para él y por pedido suyo un palacio construido por completo de oro. Y que era real y que habitó en él.

Fantasía en Occidente pero realidad en India, tan real como los milagros que hacía Tarzán López por diez mil pesos en las iglesias a donde lo llamaban, porque era muy milagroso con la imposición de manos...

Adiós Sai Baba, te veremos en tu próxima reencarnación.

Saturday, April 23, 2011

Sucker Punch

Zack Snyder me deja perpelejo, no porque su filme sea complicado o ininteligible, sino porque concita dos estadios de entendimiento en mi: El de un regular moviegoer y el de un geek que vuelve a sus mejores días de lector de cómics y jugador de FPS, casi a un jubiloso retorno a cuando estaba dispuesto a ser cómplice del narrador mediocre o incapaz, para darle sentido a su propuesta. En otras palabras, despertó al fan de la Serie B (aunque difícilmente se podría catalogar así a Sucker Punch, dados sus USD $82 millones presupuestados).

Entonces, al moviegoer le ha parecido que este debut de Snyder como guionista lo reprueba como tal, pero que lo sigue afirmando como a un Midas de la imagen, capaz de encerrar a los más inverosímiles mundos en la cáscara de una nuez. Hay filmes de minimalista argumento (Night of the Living Dead, Alien, Tron) de maestra factura. Hay extremos visuales inoperantes y fallidos (DOA, al cual algo le debe Snyder en este filme, o Hannibal, por ejemplo). Es más, si me propusiera investigar tal vez llegaría a encontrar la génesis de la historia en algún capítulo de series viejas de televisión, como Alfred Hitchcock Presents o Naked City. Si uno no comprende una narrativa que no esté estructurada en principio, medio y fin, no se debería tomar la molestia de ver este filme. No entenderá nada, el aburrimiento abatirá y será pérdida de tiempo. Salvo su magnífico soundtrack (Lennon, Annie Lennox, Mozart, Iggy Pop, Queen, Pergolesi).

Al geek within, en cambio, le pareció estar frente a un tolerable sucedáneo visual de 300 o de Watchmen, infestado de fetiches de nerdo, sexismo vestido de feminismo, exploitation y WiP, aderezado con fuertes escenas de acción bélica y mitología. No importa si en algo se recuerda a los Charlie's Angels (chicas dirigidas en msisiones discretas por un hombre-narrador, quien funge como hilo conductor), las cuales ni se despeinan a pesar del frenesí en la cinta. No hay sexo, lesbiniamo, nudity o profane language. Bueno, no más allá del estilo impuesto por la revista Maxim. La historia, sín embargo, más que trillada, es fuerte: una chica bien es internada en un manicomio por un tío abusivo, para despojarla de su herencia cuando queda huérfana. La acción se da dentro de un círculo atemporal mientras sucede una grosera mutilación, digna de los peores experimentos del Nacional Socialismo y del cine de la estofa de un Jess Franco o un Herschell Gordon-Lewis.

Para el geek, además, ver a Vanessa Hudgens fue el pináculo de esta fiesta visual en la cual también participan Abbie Cornish, Jena Malone, Jamie Chung, Carla Giugino y, para que no me acusen de perro, el chapín Oscar Isaac.

Wednesday, April 13, 2011

La Red y la anfisbena

Anfisbena, según Jinny.
Los recientes sucesos islámicos subrayan la importancia de la comunicación para la disidencia. Según reporta el diario Al-Ahram, Jamal Ibrahim, un egipcio veinteañero, nombró a su hija recién nacida Facebook como homenaje al papel que desempeñó esa red social en la revolución que forzó la renuncia del gobierno de Hossni Mubarak.


Cuando debutó Internet para el gran público a finales del siglo pasado, muchos pensaron que se trataba de un artilugio de la CIA, la punta de lanza del Big Brother. Otros crearon toda clase de teorías de conspiración alrededor de ella y no faltaron los crédulos que la vieron como un antecedente del advenimiento de la Bestia del Libro de Revelación.


A los dictadores siempre les ha preocupado que la gente se comunique con libertad. Stalin soñaba con establecer un sistema de escuchas que le permitiera acceder a todas las llamadas telefónicas que tuvieran lugar en territorio soviético. Hitler planeaba un sistema de inteligencia similar en su Germania de posguerra, cuando se estableciera el Reich de los mil años.


Controlar la información no es nada nuevo. Sin ir muy lejos, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico Castañeda descansaron sus dictaduras sobre redes de ciudadanos que se encargaban de informales lo que sucediera, sobre todo si era potencialmente peligroso para sus fines. Rudimentarias si se quiere, pero efectivas, llevaron a la muerte a muchas personas, disidentes o no.


Básicamente, se podrían establecer dos maneras de control. Una es negar el derecho a expresarse y la otra, otorgarlo plenamente. En la primera se trata de reprimir por medio de prohibiciones, regulaciones y censuras. Por ejemplo, durante la Liberación se quemaron libros calificados como rojos en la plaza pública. Similar barbarie hicieron los nazis y no sólo contra libros, sino contra obras de arte. La Unión Soviética reprimió también la libre expresión, con la excusa de evitar que la decadencia de occidente contaminara a sus ciudadanos.


En la segunda, el control es más sutil. Se permite publicar, decir, leer. Pero el fin es dejar que el mismo ciudadano, por medio de sus actividades, señale cuáles son sus preferencias. El resultado son bastas bases de datos, secretas, por medio de las cuales se puede ejercer control, represión y censura.


Internet ha supuesto un canal abierto para todos. Por eso desde un tiempo acá se ha intentado controlarla de manera compulsiva. El cuerpo responsable de ella es el Icann (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), entre cuyas responsabilidades está resolver controversias, como cuando se usurpan nombres de dominio. Como cabe esperar, ciertos gobiernos, instituciones o comunidades has solicitado que el control pase a las Naciones Unidas. Entre ellos están Arabia Saudita, Corea del Norte y, por supuesto, China, porque a través de este organismo podrían solicitar que se eliminen ciertos contenidos de la Red (referencias contra el Profeta o a favor de la independencia de Tíbet, por ejemplo).


El caso de China es importante porque, a pesar de su reconocida vocación tecnológica y de su afán por estar al frente en esos campos ejerce un feroz control interno sobre el uso de la Red. La revista Technology Review, publicada por el MIT, analiza por qué Google decidió entablar una querella contra ese gobierno. En vez de valerse de su derecho soberano para censurar, permitido por sus leyes, el gobierno chino opta por utilizar servidores invisibles o proxies transparentes para alterar el funcionamiento de ciertos sitios, de manera que al usuario le parecerá que su proveedor, en este caso Gmail, enfrenta fallas técnicas. Por ejemplo: Al tratar de enviar un correo, el botón correspondiente no funciona.


Tales proxies no son nada nuevo. Se usan en forma rutinaria para sustituir anuncios que vienen de fuera, por los de la empresa en donde esté situado el usuario. Google afirma haber realizado profundas revisiones, sin que reportaran fallas. Se trata, entonces, de un bloqueo cuidadosamente diseñado por parte de tecnócratas chinos, al servicio de su gobierno.


Tal tipo de ataque, también conocido como “man in the middle” en inglés (hombre en medio) se ha registrado en otras partes, como Túnez. Volviendo a China, se sabe que allí se instala una aplicación Java que intercepta cada tecla que se presiona cuando se envía un correo. Así que todo lo escrito estará registrado por la inteligencia oficial.


En Internet no hay secretos. Lo que se diga, escriba o transmita por su medio es casi equivalente a gritarlo a los cuatro vientos. Mientras algunos intentan controlar sus contenidos, otros optarán simplemente por espiarla de la manera más discreta posible. Me recuerda a la anfisbena, aquella criatura mitológica que surgió de la sangre de la Gorgona. Tenía dos cabezas, podía dirigirse en ambas direcciones y también morder y envenenar con ellas.
Publicado en Plaza Pública, de la Universidad Rafael Landívar, el 28/03/2011.

Friday, April 01, 2011

Un amigo, un vicks, dos brujas y yo

Imagen: Public Domain Pictures.
Tres años y medio de traidos, ya en pláticas promatrimoniales, y LILITh decidió echarme vicks. Así de simple la mujer dijo que mejor debía pensarlo porque sentía que yo la llevaba como en un carrito cuesta abajo, hacia el matrimonio. Como corresponde en esos casos fingí demencia y recordé aquél consejo impreso en un manual de IBM: "If program crashes, stop procedure, correct and CONTinue".

Sí pues. Las primeras dos noches fueron de perros, de insomnio, autorrecriminaciones y despecho. Una ranchera no me hubiera ganado. Al tercer día, como la visita y el pescado, ya hedía: se me miraba lo hecho mierda que estaba. Enters Enio para salvarme de tan anegado estado de conciencia. "¿Qué putas tenés vos, te dejó tu traida?" Muy en contra de mi buena voluntad me vi en la obligación moral de reconocerlo.

Y a pesar de que él también le llevaba ganas a la susobicha, me ofreció sus buenos oficios para arreglar el clavo. Pero antes, ya había pasado frente a mi aquella larga y tediosa, estereotipada, tripa de frases de consuelo: "Las mujeres son como las camionetas, una se va pero viene otra. Todas las mujeres son iguales, hoy es esta, mañana será otra", etc. "¡Nos reunimos mañana, te voy a llevar a un lugar en donde te arreglarán así este clavo!", y chasqueó los dedos.

Tardó siglos en llegar el día siguiente, pero llegó. A las tres de la tarde pasó por mi para llevarme a una casa que merodea al Cerrito del Carmen, situada a un medionivel más bajo que la banqueta. Tocó la puerta y no tardó mucho en abrirla una señora vestida de negro. Entramos y al hacerlo viajamos dos o tres décadas atrás en el tiempo.

Para empezar, por el aspecto de las señoras. Eran dos hermanas, bien entradas en las seis décadas, rigurosamente vestidas de negro con un traje de dos piezas. Las faldas caían bien debajo de la rodilla, usaban medias terapéuticas y los zapatos, de discreto tacón, ostentaban como único adorno una hebilla dorada de considerable tamaño. Mitones de encaje, cofia y velo oscuro frente al rostro remataban el atuendo. Las cejas estaban rasuradas por completo y en su lugar las pintaban con crayón café oscuro. Encima del excesivo maquillaje blancuzco, colorete rosado destacaba sus mejillas. La boca se la pintaban de rojo intenso en forma de corazón, para aparentarla de menor tamaño. Una de ellas estilaba un lunar pintado cerca del labio superior.

Y para seguir, por la decoración del domicilio: muchas flores de muchas especies, sobre mesas, el vano de la única ventana y repisas que colgaban de las paredes. El olor del ambiente era intenso, acentuado por las flores y subrayado por un leve rastro de Agua de Florida. Además mantenían velas encendidas. "Muy buenas tardes joven", se acercó la que aparentaba más años. "¿Me dice don Enio que está apesarado porque lo dejó la noviecita?". "Sí, viera que la chava me cortó de un día para otro...".

"No se apene, no se apene...", replicó la otra con un suave demán que parecía destinado a reconfortar fieras desbocadas. "Siéntese acá" y señaló a una silla que estaba al lado de una antigua mesa de madera. Tomó una baraja española, la frotó con Agua de Florida, musitó oraciones ininteligibles y me leyó mis destinos. Nada halagüeños en cuanto a romances, según me dijo. Una bola estaba cubierta con un trapo morado, pero se adelantó explicándome que no sería útil para los menesteres que me llevaron a ellas. En su lugar, afirmó que lo mejor sería leer las hojas del té.

Metió la mano bajo la mesa y tomó unas cuantas, bien secas. Las bañó con alcohol, las encendió con un fósforo y las apagó lo antes posible con papel húmedo de periódico. Todavia chispeantes, las levantó y sentenció con voz solemne, sin quitarles la mirada: "La mujer vuelve, de eso no cabe duda. Las hojas no mienten. Mire aquí -y señaló la orilla quemada-, se ve perfectamente el contorno de una mujer que suplica de rodillas". "Así que tenga paciencia, es cuestión de tiempo para que ella se hinque ante usted y reconozca su error. Pero no desepere jovencito. ¡No! Cuando llegue esa hora, ¡hágase el difícil, qué le cueste, qué pague por lo que le hizo!". Luego, dijo que para asegurar el buen exito del augurio sería ncesario que colocara tales días, tales flores, en cada uno de los puntos cardinales de mi dormitorio y que rezara ciertas oraciones.

Tras pagarles 10 quetzales salimos, no sin antes agradecerles sus servicios, para visitar a una de las novias de mi cuate. Una asombrosa morenaza. Por supuesto, LILITh vivía en mi mente, fija, sin tregua y a toda hora. En una reunión que tuvimos después le conté lo acaecido y por supuesto también, con más ganas todavía, me terminó de mandar a la mierda. Y ahí hubiese terminado la historia, si no es por otro encuentro, pero televisivo, con las dos agoreras.

Una noche estaba viendo Aquí El Mundo, hoy de infame recordación. Para mi sorpresa, mientras el presentador aullaba que habían detenido a dos estafadoras porque le habían prometido algo a alquien, sin cumplirle, pero habiéndole cobrado, ví en la pantalla a las dos sexagenarias grabadas en su casa. Un judicial de aquella época les decía algo así como: "Señoras, las vamos a conducir por mentirosas y estafadoras". "¡Ah sí! -le dijo una- las cartas no mienten señor, se lo puedo demostrar". " A ver pues, quiero ver", contestó con desafío el judicial. La señora, con toda dignidad y parsimonia, tomó su mazo de naipes y sin más se puso a leerlo: "¡Mire señor! ¡Aquí dice claramente que usted se tiene que cuidar, porque debe mucho, y ya le va a llegar la hora!". El hombre, con voz quebrada y ademanes que delataban temor le preguntó: "¿Qué más dice allí, me va a pasar algo?".

Nunca volví a saber nada de aquellas señoras, ni siquiera supe sus nombres. Hubiese querido entrevistarlas, pero la idea me llegó tarde. Muy tarde.

Tuesday, March 29, 2011

Call of Duty: Black Ops

Imagen: play-mag
El llamado del deber es una oración que resume el espíritu de entrega de los guerreros de todos los tiempos. Hoy también es el nombre de un juego de video, cuya séptima entrega, Black Ops (Operaciones Negras), ha desatado cierta polémica. Y no sin razón, puesto que a pesar de tratarse de una propuesta de ficción, reescribe la historia en función de la percepción popular que se tiene de ella y, en cierta forma, de cómo se hubiese querido que se desarrollara tomando en cuenta un solo punto de vista.

El juego ha sido un éxito rotundo. Según reportó el medio londinense The Indpendent, tan solo 24 horas después de su lanzamiento el 9 de noviembre de 2010, ya se habían vendido un estimado de siete millones de copias (5.6 millones en Estados Unidos y 1.4 millones en el Reino Unido). Para el 21 de diciembre del año pasado la productora Activison anunciaba oficialmente que Call of Duty: Black Ops había superado el millardo de dólares en ventas globales.

Tales cifras no son de extrañar en el mundo del entretenimiento, pero en este caso reflejan el gusto del mercado por juegos que se basen en la realidad, que le permitan al jugador sentirse parte de un hecho histórico o de una secuencia de ella. En Black Ops corren los inicios de la década de los años 60 del siglo pasado. John Kennedy es presidente de Estados Unidos y Robert McNamara es el octavo secretario de la Defensa. Fidel Castro dirige a la revolución cubana y por supuesto es blanco de una compleja operación para asesinarlo. Todos estos son hechos históricos. Según el sitio web Cubadebate, Castro fue víctima de por los menos 600 intentos de asesinato durante su tenencia del poder en la isla.

Para darle un toque de realismo a la ficción, Treyarch, la empresa que desarrolló el juego, contrató al mayor John Plaster, quien combatió en Vietnam y está considerado uno de los máximos expertos en francotiradores del mundo, para establecer al bando occidental en el juego. Mientras, el exagente soviético Sonny Puzikas configuró la forma en que elementos de la Voyska spetsialnogo naznacheniya (Unidad de fuerzas especiales) soviética actuarían en combate. Algunos aspectos de uno de los personajes del juego se modelaron basándose en este agente soviético, desde su forma de establecer estrategias a las expresiones de su rostro.

La narrativa del juego empieza el 25 de febrero de 1968 cuando un agente encubierto de un grupo de estudio y observación, Alex Manson, está siendo brutalmente interrogado. El jugador se entera de las misiones que debe superar por medio de flashbacks de Manson de hechos que recuerda y que sucedieron entre 1961 y 1968. Por ejemplo, que en 1961 él y otro dos operativos intentaron asesinar a Fidel Castro durante la malograda invasión a Bahía de Cochinos. Manson creyó haberlo hecho, pero en realidad su blanco era un doble y el verdadero Castro lo captura. Por un pacto secreto cubano-soviético, es entregado al general Nikita Dragovich y es enviado al infame gulag de Vorkuta. Este gulag existió y estuvo situado a unos 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico. De hecho, se sabe que varios estadounidenses estuvieron detenidos ilegalmente allí durante la Guerra Fría.

Pero volviendo a la narrativa ficticia de Black Ops, durante su estadía de dos años en Vorkuta, Mason se hace amigo de un soldado del Ejército Rojo, Víctor Réznov. Este le revela los nombres de sus torturadores. Entre ellos estaba un científico exnazi, Friederich Steiner, creador del Nova-6, gas que ataca al sistema nervioso. El compuesto se había destruido, sin embargo, entre Steiner y un británico lo reconstruyen para la Unión Soviética. La narrativa tiene algo de las novelas de Sven Hassel, algo de la estructura de un Ian Fleming y mucho de la fantasía de Hollywood, derivada de hechos reales. Por ejemplo, en un momento dado Kennedy ordena la ejecución del general Dragovich; fuerzas estadounidenses intentan detener el programa espacial soviético en Baikonur o de eliminar al programa Ascensión, que le ofrece santuario a exnazis en la Unión Soviética a cambio de conocimiento.

Como se ve, la trama es internacional: Cuba, Estados Unidos, Laos, Vietnam o la Unión Soviética, entre otros, son los escenarios de una acción de extrema violencia, armas de alto calibre o de poder letal. Claro que la historia no transcurrió así ni jamás hubo encuentros personales entre Kennedy y Fidel como sugiere con humor el final del juego. Pero en la cultura popular todo esto no importa. Aunque la historia real sea más fascinante, el público tiende a preferir este tipo de escapes, porque le aseguran que su cosmovisión es correcta y que los buenos son los buenos y los malos son los malos, haya pasado lo que haya pasado en realidad.

Para los puristas tales transgresiones e inexactitudes son inadmisibles. Además, otros interpretan que detrás de un juego como este podría haber segundas intenciones. Cubadebate, en un artículo titulado Nueva operación contra Cuba: EEUU lanza videojuego cuyo objetivo es asesinar a Fidel, lo expresó así: “Lo que no logró el gobierno de los Estados Unidos en más de 50 años, ahora pretende alcanzarlo por vía virtual. El videojuego Call of Duty: Black Ops, lanzado este martes en todo el mundo, transporta al jugador al ambiente de la Guerra Fría y planifica operaciones especiales, la primera de ellas asesinar al líder de la Revolución cubana Fidel Castro”.

¿Será que la Guerra Fría quedó atrás? Tal vez sí, pero sus secuelas siguen siendo pan nuestro el día de hoy. Occidente ha creado sus mitos sobre ella. Los restos de lo que fuera la Unión Soviética y sus satélites también han hecho lo propio. En medio, el gran público se nutre de ellos, pero nunca de la verdad.

Publicado en Plaza Pública, de la Universidad Rafael Landívar, el 14/03/2011.

Tuesday, March 22, 2011

Experiencia en Platinum

Imagen: American Etnography Quasiweekly.
L me dice una noche: "Acompañáme a Platinum, quiero ir a verla". En verdad, mi cuate estaba por empezar un romance con una de las chicas del lugar(ejo). Cuando la vi me pareció interesante. Ni alta ni baja, ni blanca ni morena, ni exótica o exhuberante, tampoco fea, pero bailaba muy bien a pesar de los evidentes aunque iniciales estragos de la anorexia. Para no hacer tierra me fui a otra mesa, mientras mi cuate cortejaba. No tardó en acercarse una mujer alta, delgada, de pechos muy pequeños, pelo colocho muy teñido y piernas largas. "¡Hola! Te puedo acompañar". "Cómo decirte que no, ¿querés un chela?". "Fijate que prefiero no beber ahorita, pero platiquemos".

No tardó mucho en pedir un trago, un whisky en las rocas. Entablamos conversación. Me contó que venía de El Salvador, que tenía un hijo al cuidado de su mamá, que la vida es dura, que cuesta salir adelante, que para nada se trataba de quedarse ahí. Lo normal, nada fuera de lo común para ese tipo de circunstancias. Rondaba los 30 años, ya le preocupaba la competencia de las más jóvenes. Luego, nos sentamos los cuatro alrededor de una misma mesa. Se habló de poesía, de cine, de dinero.

Nos contó que el peor tipo de cliente es que les exige beber hasta la inconciencia, o de lo contrario no paga la media hora para estar con ellas. "No me gusta tomar pero con ellos no queda alternativa: piden, te sirven y te dosifican, para estar seguros de que uno está tomando licor de verdad (y no el bebedizo de dudosa reputación que les prepara el bartender)".

Un mesero, mal encarado, le avisó que debía pasar a bailar. Todas allí vestían botas altas, hasta la rodilla, de un tacón 16 por lo menos. Se quitaban todo, menos el calzado. Como es típico me lanzó el calzón a la cara y se lo agradecí, mientras recordaba que mi gran amiga F siempre estaba fantaseando con volverse prostituta, soñando con bailar en el tubo ("llévenme a un putero", decía, "quiero ver cómo es el ambiente").

No recuerdo cuál canción la acompañaba, pero era una especie electrónica imposible de identificar (a media semana no había Dj). Volvió y seguimos con la plática, cada vez más íntima (no sin antes pedirme la tanga de vuelta. "Es muy cara", me explicó). Me hizo una lap dance, la primera de mi vida. La verdad, me sentí un poco incómodo. Tenerla sentada, desnuda, dirigiendo mis manos sobre su cuerpo, delante de todos, me avergonzó. L y su chica se reían de mi. Notaron mi falta de experiencia.

Estaba molesta por mi desinterés, porque no quise ocuparme con ella. Tal vez por eso, en tono desafiante afirmó que los chapines somos unos arrastrados. ¿De veras? le pegunté, levantando la mirada. "Sí, lo primero que hacen siempre es bajarse a lamer entre las piernas, no se exigen mucho". "¿Y tú, no la mamás pues?" "¡Ah, pero eso es diferente! El salvadoreño, en cambio, tal vez porque es tan machista jamás haría eso, pero sí exige que una lo acaricie con la boca, lo cual me parece correcto". Mejor hice como Till Lindemann en el video de Keine Lust: miré para otro lado y me hice el loco.

La mujer alta de pelo teñido volvió a embutirse en el bikini. Me vio a los ojos, mientras los de ella se humedecían ligeramente. "Sabés -me dijo-, yo sé que estoy salada por lo que estoy haciendo, soy cristiana y me avergüenzo por esto, pero lo hago por mi hijo". Callé, no supe qué decirle, no encontré una cita bíblica que apoyara algún argumento, pero le apunté que en ese tipo de profesión, si existe el menor reparo de conciencia, lo mejor sería buscar otra. "Siento haberte conocido aquí, disculpame si te dejo, pero ya no puedo estar más tiempo sola contigo".

Luego, regresó el mesero cobrando el doble del monto verdadero. O pagábamos o nos dejarían encerrados allí y como alguien le había advertido al lugar contra una posible redada policial, habían trasladado a las menores de edad a otra casa. El ambiente estaba un tanto caldeado y por eso preferimos pagar e irnos a Cafesa, a comer y a pensar en las tareas del día siguiente.
Inspirado en un post de En la mitad de la vida.
Otra versión de esta historia está aquí.

Wednesday, March 09, 2011

Recuerdos del futuro

Imagen; Memory Alpha.
Los guionistas Gene Roddenberry (creador de Star Trek), Rick Berman, Michael, Piller, Jeri Taylor, Robin Bernheim y Brannon Braga proponen en un capítulo de la sexta temporada de Star Trek: Voyager, debutado en 2000, una solución a la resistencia que tenemos contra la memoria histórica (fenómeno común en las clases medias de muchas partes, pero endémico en la nuestra): el Monumento Nakan, erigido por los terakis en un planeta deshabitado del Cuadrante Delta.


En el año 2076, 82 civiles fueron masacrados por un comando militar en ese planeta ficticio. Para garantizar que el horror no sería olvidado, los terakis construyeron un transmisor sináptico y lo dejaron dentro de un monumento. Su señal implantaría falsas memorias en quienes la recibiesen para hacerlos sentir como si hubiesen vivido lo sucedido. El resultado: una segura vacuna psicológica contra este tipo de crímenes. Al final del episodio algunos de los afectados desean destruir al transmisor, pero su capitana prefiere que esté online para mantener viva la memoria de lo sucedido (aunque, muy al estilo gringo, dejando en órbita una advertencia acerca de sus efectos).


Al contrario, más acá en este planeta y en particular en Guatemala, encontramos a quienes nos dicen que lo mejor es no enterarse de nada de lo que sucede, porque es demasiado terrible. Y menos aun quieren saber sobre nuestra reciente historia de genocidio, despojo y guerra interna. Preferirían tomar la Pastilla Roja de Matrix para hundirse en una realidad virtual que les sirva de aislante contra nuestro lacerante día a día: violencia, delincuencia, impunidad, despilfarro de los bienes públicos y falsedades políticas.


Una grada más abajo encontramos a quienes niegan rotundamente los hechos, ya porque les conviene, ya por ignorancia o falta de suficiente información. Y abajo, en el fondo del pozo del olvido están los demonios que instigan los ministerios de la verdad, a quienes quisieran (y a veces intentan) reescribir la historia para sepultarla bajo un diluvio de suplantaciones cosméticas, desinformación, descrédito contra aquellos protagonistas que les desagraden o en guerra declarada, pero sorda, contra quienes luchan por sacar la verdad a flote.


Nosotros no contamos con un Monumento Nakan, por supuesto que no, pero sí con vastos archivos, documentos, registros que se convierten en bases de datos externas a nuestra memoria, en donde está consignada nuestra historia de manera menos volátil y tendenciosa. Son datos que si se analizan con objetividad nos pueden llevar a encontrar en el pasado un respiro para el futuro. Sonará trillado, pero “Historia Magistra Vitam”.


Estas disquisiciones surgen en torno a una muestra que estará hasta abril en el Centro de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala: Esa Historia a la Vuelta de la Esquina. Es, en la superficie, una colectiva de fotografía que conjunta imágenes captadas por Moisés Castillo, Daniel Chauche, Luis González Palma, Daniel Hernández-Salazar, Carlos Sebastián y Jean-Marie Simon, más el aporte de documentos gráficos de Cirma y de otros fotógrafos más.


Pero, en el fondo, es una bofetada bien puesta a quienes todavía quieren hacernos creer que en Guatemala deberíamos olvidarnos de todo lo sucedido durante la guerra interna, de quienes ayudaron de forma directa o indirecta a que tuviera lugar y para quienes sueñan, y casi lo están logrando, con quedar impunes. Y para aquellos que no quieren saber nada de la realidad actual, es una advertencia, un Monumento Nakan rudo pero efectivo, de que la historia que se olvida nos condena sin piedad a repetirla.

Este fue mi primer aporte a Plaza Pública, de la Universidad Rafael Landívar, medio que les recomiendo leer.
Publicado en Plaza Pública el 01/03/2011.

Monday, March 07, 2011

The Rite


Mikael Håfström (1408, Evil) basado en un libro del periodista Matt Baglio, declara como necesario al exorcismo, según el rito católico, dadas ciertas condiciones socioculturales. Con un heterogéneo elenco: Sir Anthony Hopkins a la cabeza y en el papel titular, Colin O'Donoghue (el Duque Felipe de Baviera en The Tudors), Alice Braga (Predators, I am Legend) y las estrellas de tantas producciones de la serie B, Rutger Hauer y Franco Nero, nos abre una ventana desde la cual este rito cobra una dimensión real, avalada por viejas creencias teológicas mientras, siguiendo una diálectica que hubiese deleitado a cualquier jesuita del siglo XIX, no deja de enfatizar que existen otras explicaciones, como las que serían del gusto de los piscólogos clínicos.

Sin embargo y a pesar de que en la cinta no hay ni retorcimientos de cuello ni vómitos de sopa de arvejas (como declara Hopkins), gracias a recursos visuales efectivos, una muy buena dirección de fotografía (debida a Ben Davis) y a exquisitas locaciones filmadas en Roma, Lacio y Budapest, el efecto final es pertubardor. Sobre todo porque la posesión demoniaca se presenta como un hecho factible, terrible y que además no siempre resulta en el triunfo de los buenos (los cuales, de paso, dudan, se cuestionan y sufren a causa de su vocación de lucha contra el mal).

Si bien se cuenta también con ciertos gazapos, como saltos inexplicables en la continuidad; con recursos trillados como presentar a los reptiles y al burro como aliados de Satán (también a los gatos, pero en ese caso la intención es ambigua) o cierto abuso de una narrativa lenta o de flashbacks y alucinaciones, sí termina uno preguntándose si será posible que seres sobrenaturales y malignos se apoderen de la mente de personas comunes, inocentes.

No es un filme para quienes desean ver gore o que les escupan vómito a la cara. Ni para quienes necesiten una escena de terror tras otra para asustarse. Es para quienes pueden perturbarse con sólo considerar por un momento que el mal existe y que goza con dañar para desafiar a su propio creador.

Saturday, March 05, 2011

Marimbas del Infierno

Julio Hernández Cordón (Gasolina) bucea en la vida de tres personajes que son entre ficiticios y ellos mismos, en una propuesta que trota a caballo entre la documental realista y el discurrir psíquico de cada uno (y el suyo propio). Uno es Roberto González Arévalo -Blacko para más señas-: médico, maestro de las artes marciales, rockero irredento y líder de Guerreros del Metal, pero converso del satanismo a un cristianismo ecléctico, derivado en un culto personalizado con toques de neohebraísmo. Otro es el marimbista don Alfonso Tunche y el tercero es Chiquilín (Víctor Hugo Monterroso), un niño de la calle versado en el flex, el descaro y el robo, pero con sueños.

El Blacko es un médico incapaz de encontrar pacientes porque su aspecto de rockero los espanta. Y es un rockero que ya viene dando la tercera vuelta a todo, decepcionado, vilipendiado por los metaleros extremos por haberse convertido al cristianismo, pero mal visto por muchos cristianos porque fue rockero. En otras palabras, demasiado cristiano para el rock'n'roll y demasiado rockero para los cristianos. Don Alfonso en cambio es un músico tradicional, un marimbista perdido, porque perdió su marimba y está en busca de recuperar protagonismo y dónde tocar. Cual Hombre del Carrito (Muhomatsu no issho, filme de 1958) va por ahí con su instrumento a rastras (porque es víctima de extorsión). Mientras, el Chiquilín es una especie de Loki que sirve como mediador tanto entre los otros dos personajes como en la narrativa de la cinta.

El diseño de producción es impecable, creado sobre una estética feísta muy atractiva subrayada por lugares que se pasan por alto precisamente por comunes, como la Cafetería DiLido o la que se encuentra sobre la 11 Avenida entre 16 y 15 calles de la Zona 1; las habitaciones del Hotel Maya Excelsior o el Pasaje Savoy. La paleta de colores es deliberada, para marcar los momentos que acompaña y la fotografía, muy sui géneris, es magnífica. Luego, viene la música, también a caballo entre la tradicional de marimba de Guatemala y las intensidades violentas del metal, que funge como un telón sonoro de fondo a contrastes y reflexiones sobre nuestra cultura actual.

Marimbas del Infierno se puede ver como un tríptico, tres retratos cinematográficos de sus personajes entrelazados por sus tragedias, alegrías, expectativas, decepciones y batallas cotidianas. Es una declaración del director Julio Hernández Cordón sobre cómo quiere hacer cine de autor que deja un regusto delicioso, entre nostálgico, triste y entusiasta. Y demuestra también que es falso afirmar que la segunda obra de un creador nunca es buena.

Tuesday, March 01, 2011

Puro Mula

Joel Fonseca (Domingo Lemus) representa a una lamentable caricatura del chapín en esta divertidísima parodia que parece resumir en él a los peores defectos de un joven actual: haragán, borracho, incoherente, resintente a la adultez, pero biencayente al final. A semejante ejemplar, su hermana Maritza (Gretchen Barneond) le encomienda a su pequeño hijo (el niño Diego Girón, de genial actuación), sólo durante un día, mientras ella va a trabajar. Pero el tío, agobiado por una goma, se duerme y el sobrino se le escapa de la casa. La búsqueda, interrumpida por cualquier clase de distracciones por parte de Joel, pero sobre todo por su insaciable sed de guaro, da lugar a una serie de ridiculizaciones y afirmaciones estereotipadas sobre la cultura chapina. Por ejemplo, que son las mujeres quienes triunfan, que el árbol que crece torcido ya no se endereza o que si no se aprende en casa por las buenas, será a golpes en las calles. Las actuaciones de Brenda Lara Markus, Jairon Salguero, Daneri Gudiel y el resto del elenco son excelentes. Esta producción guatemalteca, de superbajo presupuesto (USD$ 10k) fue realizada por un equipo de cineastas, que se conoció en la Escuela Internacional de Cine y TV San Antonio de los Baños, Cuba. Dirigió Enrique Pérez, quien deja una ópera prima que hace reír, aún en la segunda vez, con una risa a veces inocente, a veces descarada, pero más, corrosiva y hasta acre, pero bien envuelta en miel y chocolate.

Orlando Falla Lacayo (1918-2010)

Foto: Pirateada de elPeriódico.
"Si lo que querés es estudiar latín deberías hablar con Orlando Falla, en la Universidad del Valle", me dijo Daisy de Prentice al entregarme una copia de la Arcana Coelestia, de Swedenborg. Los ocho volúmenes en 8vo. menor se veían tan imponentes como inescrutables. Así supe de este erudito y por eso lo conocí, para tomar clases con él. Me pareció curioso, siempre, que no se hubiesen hecho amigos con mi padre porque ambos profesaban el latín y el griego antiguo, ambos eran políglotas y amaban a la Historia, sobre todo a sus aspectos militares.

Lo que no sabía y me sorprendió cuando lo supe, es que don Orlando, versado como muy pocos en las profundiades de la Semántica y académico excelso de las letras fue, en otros tiempos, profesor de Matemáticas y más todavía, cuando supe que las había abandonado decepcionado de la Teoría de Conjuntos. En mi adolescencia vi los últimos rescoldos de aquella polémica. En las aulas de la Universidad Mariano Gálvez escuché a verdaderos potentados de la Ingeniería quienes, reglas de cálculo en mano, ladraban contra ella. Se burlaban, por ejemplo, del Conjunto Vacío: "¡Aja! o sea que algo sin nada es alguna cosa", espetaba alguno, para que otro le hiciese eco con un comentario similar a: "sólo a Eduardo Suger se le podría ocurrir que semejante absurdo podría tener alguna validez". Las carcajadas de quienes los escuchaban les servían como coro.

Las clases con don Orlando, en los jardines de la Del Valle eran un remanso en medio de la tormenta en la que nos hundíamos entonces. La Guerra Interna ya laceraba con fuerza a todo aquél que tuviese un bit de cerebro. En la Del Valle, donde estudiaba Antropología, el establishment académico quería ignorarla en aras de un mejor desempeño. Los de la San Carlos decían que los estudiantes de la Del Valle eramos serviles a los intereses de la CIA, mientras, los de la Marro nos consideraban rojos "porque no se comprometen con un claro ideal libertario", me comentó alguna vez un alumno de Economía de esa U.

Para don Orlando el latín debía enseñarse como cualquier lengua viva y para ello utilizaba un método basado en la Gramática Estructural. Infernal al principio, facilitaba la comprensión después, cuando los fundamentos, o las formas de la lengua, estaban ya firmemente establecidos. Las clases cesaron entre los dos pero surgió una mistad que se encontraba de vez en cuando, más que todo por medio de breves llamadas telefónicas.

Don Orlando se declaraba un alcohólico de libros, ahora diríamos un bookaholic. Pero, a diferencia de otras víctimas de semejante vicio, él devoraba sus libros, era imposible aplicarle aquella crítica de Borges: "como todo poseedor de una biblioteca, Aureliano se sabía culpable de no conocerla hasta el fin". Cuando le presté un ejemplar de De Rerum Natura, de Lucrecio, lo leyó de inmediato y sin remilgios emprendió el estudio de una gramática sánscrita que obtuve por medios dudosos. La verdad, sólo vi la caligrafía de esa lengua y puse pies en polvorosa. Pero no don Orlando. La paciencia, el riguroso método y la disciplina que aprendió de los jesuitas le rindieron frutos toda la vida.

No podría parecer razonable, pero en alguna etapa de mi vida hombres como él fueron un role model para mi. Sólo diferíamos en un eje fundamental y era en el religioso. Nuestras teologías pertenecían a dos eras diferentes y pronto aprendimos a discutir sobre ese tema como líneas paralelas que se siguen siempre la una a la otra, pero sin llegar nunca a tocarse.

Estimado don Orlando Falla, en el reino de este mundo una mente como la suya es casi inasible, pero es fundamental para el progreso humano. Le agradezco el legado que dejó en mi, como mentor y como amigo, y espero que si más allá hay un diáfano existir incorpóreo, podamos porgresar nuestras charlas fuera de los límites del tiempo y el espacio.

The Black Swan

Natalie Portman, Barbara Hershey, Vincent Cassel, Mila Kunis y Winona Ryder protagonizan este thriller de horror que Darren Aronofsky desarrolla sobre un drama psicológico. Cada vez más maduro y certero, el director de Pi y The Wrestler muestra una vez más su gran capacidad para adentrarse en los peores vericuetos del alma humana, sin dejar a un lado los terrores que pueden surgir desde dentro de las relaciones sociales llamadas a ser las mejores. En este caso, la de madre e hija.

Muy tal vez al tenor del debate ochentero sobre la abusiva forma como ciertas madres clasemedieras gringas se apoderaban de por lo menos una de sus hijas (The Little White Donkey Incident, por ejemplo), pero llevando la relación a un extremo patológico, Aronofsky busca a un clásico de la psicología clínica: a la madre que quiere realizar sus sueños frustrados (Hershey) a través su hija (Portman), convertida así en un simple peón o instrumento de su voluntad. O, peor aun, en un brazo que mecanicamente debe obedecerla a distancia.

Los dialogos son geniales, las actuaciones de Portman (a quien le tomó 10 meses de entrenamiento antes de empezar a filmar) y de Hershey devoran a la película, así como es de valorar la de Cassel como un infatigable y grosero pero eficaz mentor de una de las artes escénicas más rudas y malagradecidas que existen: el ballet. Algo que Aronofsky expiota por medio de una vieja bailarina, vieja a los 30 años, representada con excelencia por Winona Ryder.

Sin misericordia, están advertidos, Aronofsky los llevará a un laberinto de alucinaciones, gore y desesperanza, acompañados por la bella música de El Lago de los Cisnes de Tchaikowsky. Es tan efectivo, que logra crear un ambiente opresivo y claustrofóbico aún en espacios abiertos. Pero el regusto final es magnífico y motiva a la meditación y al aprecio por la vida, por la diversidad y por el estudio de la razón de ser de la condición humana.

Monday, February 28, 2011

Tron: Lagacy

"Cyberspace. A consensual hallucination experienced daily by billions of legitimate operators, in every nation, by children being taught mathematical concepts... A graphic representation of data abstracted from banks of every computer in the human system. Unthinkable complexity. Lines of light ranged in the nonspace of the mind, clusters and constellations of data. Like city lights, receding...". — William Gibson (Neuromancer)

No podría escribir sobre Tron: Lagacy con honestidad sin recordar la descripción de William Gibson, padre de la palabra ciberespacio. Sobre un guión minimalista, casi prescindible, Joseph Kosinski crea un mundo virtual cuya acción tardó 64 días en filmarse, pero 68 semanas en posproducirse. Así de complejos fueron los efectos especiales. Las cámaras utilizadas están consideradas una generación más reciente que las de Avatar, y eso ya es mucho decir.

Sin embargo, en el resultado final no cuentan ni el monto invertido (USD $170 millones) o la tecnología utilizada, sino el impacto que deja sobre los espectadores. Sobre mi, en este caso, más que todo. Según estimo, luego de ver dos veces la obra, una en 3D y otra en Imax, las ganas de volver a ella no se me han quitado. Señal inequívoca de lo mucho que la disfruté en tres niveles.
Primero, las gráficas y su desarrollo de un mundo virtual extraordinario, realmente más allá de mis expectativas de las capacidades de Disney. De seguir así, perderé el cierto resquemor que me dejara la compra de Marvel por parte de este gigante. Segundo, la inolvidable carrera de motos, cúspide de la cinta. Y tercero, el extraordinario soundtrack de Daft Punk, una obra maestra.

En cuanto a sus réplicas de Gibson ("The Grid. A digital frontier. I tried to picture clusters of information as they moved through the computer. What did they look like? Ships, motorcycles? Were the circuits like freeways? I kept dreaming of a world I thought I'd never see.": del monólogo que presenta a la cinta), a sus referencias al software libre según la filosofía de Richard Stallman (con cierto protagonismo de Ubuntu, por cierto) o sus breves pero innecesarios homenajes a Star Wars (el sable de Quorra (Olivia Wilde) casi al final o la forma de ciertas naves), le dan y le quitan a la producción ciertos méritos.

Sin embargo, el conjunto en su totalidad es muy superior a la suma de sus partes, es una demostración de que los postulados de la Gestalt se pueden hacer realidad. Incluso restando algunos absurdos (¿por qué los personajes comen, si están dentro de un mundo virtual?, por ejemplo), errores factuales, falta de continuidad o estamentos redundantes, quedan su estética fascinante (como sus espejos de agua), su sondtrack ya mencionado y sobre todo, la impresión de que se estuvo frente a un logro extraordianrio de la cinematografía de ficción.


Existe la posibilidad de una tercera parte, sí. Ya en producción está una serie televisiva (ni modo, ahí ya entra en juego el merchandising de Disney).

Friday, February 25, 2011

Serrat sin teloneros

Como saben la Trova no es lo mío. Pero una serie de circunstancias conspiraron para llevarme al concierto que Joan Manuel Serrat ofreció ayer en el Teatro Nacional. Gracias a Carmen Rosa, quien me invitó, estuve presente en un espectáculo de alta calidad, de músicos profesionales, como cabría esperar dados los Q940 que costaba la entrada en platea. Lo primero que me llamó la atención fue ver a la bataca rodeada por una especie de escudo acústico.

Perdón por mi ignorancia pero según me explicaba Jessica, se trata de una manera de balancear los sonidos del conjunto (sería bueno que muchos grupos locales tomaran ejemplo, en vista de que cuando montan sus conciertos abundan las ecualizaciones que parecen competencias de protagonismo: a ver si la batería suena al mismo volumen que el bajo y que la guitarra, sin contar a la voz del vocalista. El resultado: un verdadero bodrio sónico).

Volviendo al concierto, debo confesar que tampoco me sabía ni cuáles son las clásicas de Serrat, ni cuáles las nuevas. Ahora se, por investigación, que presentó canciones de su nuevo reperterio inspirado en la obra del poeta español Miguel Hernández. Si la obra de Hernández, que sí conozco, ya es de por sí conmovedora, franca y directa, con el toque de Serrat conmueve más profundamente. Esa fue la primera parte. La segunda incluyó piezas que yo sentí más ligeras y terminó con un extendido encore -el público no lo dejaba ir- que hizo vibrar aún más al auditorio.

Un violón, un vioín, bajo, piano y tres teclados, más la bataca, todos excelentes, pero sobre todo me impresionaron la violinista, el bataquero (quien utilizaba baquetas con bolillos muy grandes) y el tecladista, conformados en tres grupos, apoyaron a Serrat. El hombre no brinca por supuesto y gesticula poco. Sin embargo, su presencia escenica es a veces arrebatadora. Devoró al escenario sin aspaviento alguno, por momentos solo con una voz que truena como siempre.

Fue una noche hermosa, para mi de descubrimiento. La voz de Serrat, los temas entre nostálgicos, profundos y ligeros (a veces con toque cómico) lograron, por una vez, vencer a mi férreo dogma barroquista y lograron penetrar la densa coraza metalera que me caracteriza. ¡Encore!
Imagen: klavaza, 2011.

Monday, February 07, 2011

Julio Roberto Herrera Contreras (1940 - 2011)

Julio Roberto Herrera como Maximón, en el Hotel Museo Casa Santo Domingo.
Imagen de la colección de Fausto Ribera Enríquez. Fotógrafo y fecha desconocidos.
 
Aquella mañana sentí al pasaje Savoy más largo, inaccesible, tal vez por lo mal iluminado. Allí fui a buscar a Enio Cárdenas a mediados de los años 70 y por él conocí a Julio. Parecía taciturno, pero no, era alegre y muy festivo, maestro del doble sentido y agudo observador de la cultura popular. Con gracia lucía dos de los tres estereotipos del refranero español: magnífico loco y excelente poeta. Pero debajo, y no muy por debajo en realidad, se escondía un asiduo buscador de la Verdad, deseoso por encontrarse con la Potestad Suprema para hacerse uno con ella.

Pronto Enio y yo, seguidores de una misma senda pero distinta de la que fatigaba Julio, habríamos de encontrar en él a un oponente abierto, universalista y objetivo, cuya propuesta nos resultó ineludible: quería jugar con nostros un ajedrez virtual cuyo tablero sería la vida, con las escuelas filosóficas cual piezas que se moverían casi por voluntad propia (más adelante, Israel Regardie nos daría ese ajedrez con dioses egipcios en vez de escuelas filosóficas, pero nunca lo jugamos así y eso, yo lo se Julio, fue por mi culpa). Uno de los resultados de esta forma de Dungeons and Dragons fue la ceración de un personaje, Los Huesos, el cual compartimos alguna vez con Margarita Kennefick.

A pesar de su rico bagaje filosófico-esotérico, Julio también era despiadado para disfrutar del jardín de este mundo y dejarse raptar por sus encantos y a veces también por sus más oscuros y peligrosos rincones. Más tarde habría de surgir el geek, el enamorado de los juegos de video, que disfrutamos hasta la saciedad en todas las arcades conocidas en la Guatemala de los años 80. Su juego favorito fue Galaga. Después de aquellas sesiones lúdicas aterrizábamos en lugares de baja estofa como Al Macarone, para cenar filosofía, dos porciones de pizza, un helado y una Coca-Cola.

Julio parecía entonces destinado a la eterna soltería. Pero el bastión habría de caer y nuestros caminos se hicieron diferentes. Sin embargo, las pláticas continuaron por teléfono o en pequeños ratos libres. Sólo que ahora se les sumaba la tecnología aplicada a los juegos. Cuando descubrió Magic, The Gathering (entonces todavía propiedad de The Wizards of The Coast), ya adentrado en su sexta década, abrazó al juego con entusiasmo y llegó a ser bastante bueno en él. A los demás aficionados, la gran mayoría muy jóvenes, también les entusiasmaba ver a un mayor tan encantado con sus mismos gustos. Y que les hablase con soltura sobre CPU, discos duros, memoria RAM y procesadores gráficos y cómo le había dado la vuelta al juego de video en boga, no dejaba de asombrarlos. Por cierto, me quedé con la prometida copia de Black Ops, Julio, aquí se la tengo.

Este hombre, hijo de un exministro de salud de los tiempos de Árbenz, número uno en el inglés, eterno enamorado de la mujer, explorador de fondos esotéricos y psicológicos, amante de los gatos y del esoterismo popular guatemalteco, de Maximón sobre todo, nos ha dejado. Un poco a destiempo creo, porque se preparaba ya para publicar por vez primera su poesía. Lástima, voy a extrañar esas llamadas a las 11 ó 12 de la noche y a su plática incisiva, puntual. Julio: lo extraño ya desde ahora. Si algo me golpeó con fuerza fue encontrar su cama del Igss vacía, de golpe don Fausto, Iboy y yo supimos lo que había pasado. Como le decía, aquí está su copia de Call of Duty Black Ops y también la de aquél libro azul, ese de Regardie en donde están las reglas del Ajedrez de la GD.

No fui a su velorio mi estimado amigo, tampoco al sepelio. ¡No señor! !No quiero que nos despidamos! Nos vemos pronto Julio. ¡Que después de ese largo túnel que muchos mencionan, el Boss Galaga lo lleve hacia las estrellas!