Por fortuna, no sabía nada acerca de
REC, sólo, y lo dice el afiche, que había pegado con ganas en Europa. Mi primera impresión fue pobre, al ver en la pantalla a una chica guapa (
Manuela Velasco) dando sus primeros pasos como presentadora de televisión, en un reportaje sobre una noche en una estación de bomberos. Pero se trataba de una noche que de aburrida pasa a convertirse en una pesadilla espantosa.
Los directores,
Jaume Balagueró y
Paco Plaza intervinieron su producción con cuanto recurso ya trillado por el cine de terror existe. Salpican, destellan o rozan al espectador con recuerdos de
Night of the Living Dead (
George A. Romero, 1968),
Alien (
Ridley Scott, 1979),
The Blair Witch Project (
Daniel Myrick y
Eduardo Sánchez, 1999), por supuesto
Cloverfield (
Matt Reeves, 2008), además de recurrir en forma abusiva a los extremos visuales, y conceptuales, del
giallo de
Dario Argento,
Mario Bava o
Lucio Fulci. Y ni qué decir, por allá se percibe algo de la estética de
Evil Dead (
Sam Reimi, 1981). Pero, para mi sorpresa, tan grotesco bodrio sabe sabroso. Bueno, con el regusto de la carne sanguinolenta, alaridos de espanto y sorpresas muy desagradables pero efectivas: Por lo menos un cuate gritó en el cine y a otro le provocó el suficiente
stress como para no dejarlo dormir bien.
Las actuaciones son casi de oficio, no se montaron escenarios, todo se filmó en lugar reales, y el único erotismo presente son las camisitas molonas, como les dicen en España, de la guapa
Manuela (quien, por cierto, ya cuenta con una larga trayectoria, ha participado en por lo menos 22 producciones desde 1983). El argumento, sin embargo, sabe confundir para luego sorprender. Y tras 85 minutos de angustia, asco y
gore, la redención total del filme está en su final.
El principal mérito de
Balagueró y de
Plaza fue haber creado un
Frankenstein hecho de trozos de otros filmes sin que se vean los costurones. Es más, lograron demostrar que a pesar de la reiteración, de la cita y del préstamo, es posible filmar una película de terror efectiva, digna de verse dos veces. No es, pues, extraño que haya sido galardonada en 16 festivales de cine, aparte de ostentar cinco nominaciones más. Habrá que esperar su segunda parte, ya en producción y ver al consabido
remake hollywoodense, con
Jennifer Carpenter, dirigido por
John Erick Dowdle, estrenado en octubre pasado.