El 17 de agosto de 1982 salió al mercado este formato de la fábrica que Royal Philips Electronics tiene en Langenhagen, Hanover, Alemania, cocreado en conjunto con Sony. Representó un avance cuántico en la tecnología de almacenamiento de datos. Hoy, a sus 25 años, el público lo usa más que todo para reproducir música y sigue siendo el principal motivo de ganancias de esa industria ( se calcula que se han fabricado suficientes como para darle la vuelta a la Tierra 26 veces). Sin embargo, desde hará una década sus ventas declinan en forma constante a causa de otros medios más prácticos y cada vez más masivos (memory sticks de hasta 8 Gigas de capacidad, por ejemplo), que no requieren partes móviles para funcionar. Los anlistas de la industria dicen que aún hay CD para rato. Yo agradecí su llegada, me permitió deshacerme de unos 100 LP: odiaba limpiarlos, cuidarlos como si fueran consagradas obras de arte y de todos modos se rayaban, jodían y se desgastaban con el uso. Demasiado tarde salió al mercado la lectora laser para ellos. Sin embargo, conforme crezcan la capacidad de otros medios de almacenamiento y sea más rápida la transmisión de datos, el RIP para el CD llegará tarde o temprano. Bien decía Rodrigo Fanjúl, allá por los años 70, "la tendencia histórica es a crear medios cada vez más endebles, pero más eficientes, para guardar la información". ¿Será que la duración de un CD se podría comparar con la de una tableta cuneiforme? o, preguntando al revés, ¿los CD actuales serán tan legibles dentro de más de dos mil años, como lo serán entonces esas tabletas?Imagen: Philips.






























