Tuesday, July 31, 2012

El retorno del largo* o el largo II

Largo, 2K12: Foto: klavaza, 2K12.
Hace una semanas se corrió la voz por mi vecindario: un largo se había aposentado en la que fuera la sede de Casa Alianza en la Zona 1. Trepaba por los balcones con habilidad gatuna. No se le veía de día pero de noche se recibían sus visitas. Robó en varias casas, a mi edificio entro por lo menos dos veces (cortó la malla divisoria y logró desconectar la electricidad del razor ribbon, pero no se llevó nada porque no encontró autos en el parqueo). Un lunes, a las 5:00 horas lo vi pasar por los tejados con una caja al hombro. En efecto, se introdujo a la que fuera la Casa mencionada.

Una noche, me cuenta otro vecino, quiso robar en un negocio. Rompió el vidrio de una ventanita pero no pudo pasar, se quedó trabado. Los vecinos lo bajaron y lo entregaron a la Policía. Se hicieron presentes en el MP a la 1:00 horas. Salieron de allí a las 13:00 horas del día siguiente, pero cumplieron con el deber ciudadano de denunciar y entregar al delincuente (a pesar de ciertos pedidos, nada humanitarios por cierto, por parte de otras personas). En el ínterim hubo cambio de turno. La fiscal que lo recibía se dedicó 45 minutos a platica por su bb, hasta que una señora que acompañaba a los denunciates le exigió que atendiera el caso. Tal vez por eso, dicen los vecinos, el largo salió libre, "por falta de méritos".

Aparte, se presentó una denuncia y petición a la Dirección de Centro Histórico, la cual no puede accionar contra el sujeto. Llegó, eso sí, una cuadrilla de hombres a limpiar la casa. Sacaron unos colchones inmundos aparte de excremento que el tipo dejaba allí, tal vez porque piensa que lo protegerá, como creían antes los ladrones de residencias. Bueno, no contento con salir de la cárcel volvió al vecindario. El domingo pasado lo vieron sentado en la palangana de un pick-up, un familiar del dueño lo bajó, motivo por el cual regresó con una piedra. Rompió el vidrio de la puerta del condutor y abolló un poco la carrocería. Y siguió en la misma casa, como si nada. No sé si en este momento ya se resolvió el caso, mi información llega al domingo pasado y a esa fecha no se le había podido identificar, por falta de documentos.

"La gente del Centro Histórico solo llegó a limpiarle la casa al largo", comentaban los vecinos. Según ellos, el dueño de la misma es un conde español, o un arquitecto, quien la compró para dedicarla a museo algún día. Uno de los miembros de la cuadrilla de limpieza ofreció utilizar una sustancia química para impedir el retorno del largo: creolina. Como apuntó otro vecino con sorna, "¡Ay Dios, si esos pizados se la toman como refresco!".

Mientras se presentaba la denuncia, me dice uno de los vecinos firmantes, llegó un conductor de motocilceta al MP, porque recién lo habían asaltado para robarle el vehículo a punta de pistola. Una patrulla vio el asalto y logró detener a uno de los asaltantes, al que no llevaba el arma. El dueño de la moto, sin embargo, cayó en una vieja trampa: el deliecuente, menor de edad, lo estuvo hostigando hasta que logró que lo agrediera. Al final,se presentó la madre del joven, firmó y se lo llevó. Pero el robado se quedó detenido por agredir a un menor de edad. Enfrentaba cargos, gastos por reparación de su moto (la cual quedó consignada como evidencia), más gastos por abogado o buscar uno público, pérdida de tiempo y la afrenta por lo sucedido.
Largo: guatemaltequismo para ladrón o delincuente.

Monday, July 30, 2012

Filgua 2K12

Cerró Filgua 2K12. Con más de 350 actividades en una semana, 124 cubículos e invitados internacionales, me parece uno de los encuentros más interesantes y motivadores para desarrollar la lectura en todos sus niveles.

Participaron grandes como Aldisa, Artemis, De Museo o el Fondo de Cultura Económica, y pequeños, como don Victoriano Rodríguez, de El Libro Antiguo, más insituciones públicas, cámaras de libro de la región centroamericana o la Belize Book Industry Association.

No faltaron los quijotes, algunos de los cuales ya no son tan quijotes porque han sobrevivido a la procelosa mar que debe ser el negocio de la edición: Catafixia, Palo de Hormigo... En fin, el ambiente se sentía mucho más ordenado y estético que en otros años e invitaba a quedarse. El área para niños por igual, me pareció mejor que antes.  Extrañé a más vendedores de cómics, tal vez para la próxima inviten a Ay Robot, de La Antigua Guatemala, y no solo porque me guste el género, sino porque atrae a lectores de muchas edades y condicines. Me encantó encontrar a un par de chicos que vendían copias legales de producciones de cine-arte en Cine de Arte.

Además, me complació ver, por vez primera creo, partituras. Estaban en la Editorial de la Usac y aunque todas eran de obras de Jorge Sarmientos tal vez abran la puerta para futuros seguimientos (de hecho aca en Guate siempre ha sido un tanto escasa la oferta de esta rama de la literatura). No voy a negar que como todo buen geek me siento atraído por los bits, por la lectura digital, por la sensación no de pasar páginas, sino de cambiar de pantalla en una tablet. Sin embargo, el libro impreso todavía evoca algo especial: el olor, el peso y la textura de guardas y papel conspiran para incitarme a leerlos todavía.

Creo que ya no se trata tan de una quijotada, por cierto, esto de implicarse en la lectura como negocio. Si Jesús Chico, CEO de Artemis, me dijo hace ya varios años que el volumen de ventas en Guatemala, sumados textos escolares y universitarios, obras de referencia, religiosos y libros de ocio, superaba el millón de ejemplares; hoy debe ser aunque sea un poco mayor. Por tanto Filgua ofrece una ventana que deja ver con alto grado de certeza ese conjunto y su latir en Guatemala. Que falte mucho por hacer nadie lo duda pero sin duda lo que veo hoy es más prometedor, intenso y dedicado comparado con el mercado de apenas un par de décadas atrás.
Fotos: klavaza, 2K12.

Friday, July 20, 2012

Érase una Vez...

Plutón, de Alejandro Azurdia, para El gato negro de Edgar Allan Poe. Técnica mixta.
El arte de ilustrar a la obra literaria tiene muchas facetas. Es solemne, ahí están los grabados de Doré para la Comedia de Dante o para El Quixote de Cervantes; humorística y oscura a la vez como en el caso de los dibujos insuperables que John Tenniel dejó para Through the Looking Glass, de Dogson, o muy elaboradas y perfectas como las de Giger para el Necronomicon, de Lovecraft.

Ugo Hernández, de La Casa Azul, convocó a siete artistas, él incluido, para que presentanran una obra inspirada en un libro. El resultado final, el que llega al público es placentero, con un claro hilo conductor, mucho mejor curación que en las anteriores muestras de esta galería y de buena factura. Sin atiborrarse, porque hay suficiente luz entre obras como para recorrerlas con detenimiento y sin empachos visuales o intelectuales, las propuestas van del homoerotismo a la candidez, de la elucubración intelectual al arte-objeto y a la videografía. Va a estar abierta hasta el sábado 4 de agosto en el segundo piso del Noa (12 Calle 5-59, Zona 1, de martes a sábado de 17:00 a 01:00 horas). Recomendada.

Pepe y Polita, por Enrique Lee, bordado sobre manta, técnica mixta.

No todas las ideas del diablo son buenas, por Drossdot, inspirado en Winnie Pooh y el árbol de miel, de A. A. Milne. Arte-objeto.

Abrazoterascolores, de Juan Pensamiento, para El libro de los abrazos, de Galeano. Látex sobre canvas.

Digitalizo, luego existo, por Vick Bahr, para Fábrica de la infelicidad de Franco Berardi. Video arte HD.

Monday, June 11, 2012

El combate


Foto: Cortesía de Historical Replicas.
Surgían desde un mismo punto. Radiaban desde allí siguiendo un patrón en espiral. Caras anchas, pequeñas, redondas, melifluas... Todas mostraban muecas repugnantes. Algunas tenían cuerpo, otras no. Se lanzaban con furia, odio y denuedo para encontrarse con un filo despiadado, cuyo golpe las hacía estallar.

El ataque sería incontenible de no ser porque quien se defendía supo cómo acabar con aquella plaga: debía sellar el agujero de donde surgían. Para ello tenía una esfera de pedernal, tan pulida que su brillo competía con el blanco del cielo; pero debía lanzarla contra el centro de la abertura sin fallar, o de lo contrario perdería su única y preciosa oportunidad.

Mientras, las entidades seguían contra ella. Para su fortuna se trataba de lances sin orden, estrategia o inteligencia. Por eso, y porque en realidad era muy ducha con su espada, los detenía. Era casi como darle y darle a una piñata, con la diferencia de que aquí, si fallaba, perdería la vida.

Por fin tomó la decisión que pensaba sería la salvación de su existencia.  En medio de aquél pandemonium silencioso, porque las entidades no emitían sonido alguno, lanzó con total confianza la esfera de brillante pedernal. Dio en el centro de la que parecía abrirse cual vulva desde el centro del cielo. El ataque se desvaneció como por arte de magia.

Sintió gran alivio, respiró y se acuclilló para descansar. Solo entonces apreció la inmensa terraza donde se encontraba. Sabía que sus voladizos de 20 metros de largo no se hacían evidentes, porque estaba sobre ellos, y que eran remates impresionantes de una fábrica arquitectónica de más de 100 metros de altura. Acabada en un brutal y despiadado concreto armado fue un digno monumento de la era de la Gran Noche y recuerdo de los peores ritos negros, cuyo perpetradores, ha mucho desaparecidos, se desvanecieron sin haber pagado nada de lo mucho que debieron.

Así cavilaba cuando empezó una lluvia de confites. Eran piezas cuadradas tornasol. “Tal vez son para celebrar mi triunfo”, pensó no sin cierta candidez, tal vez rayana en falta de inteligencia o provocada por las infaltables molestias de su perenne síndrome premenstrual. Se dispuso a volver a su lugar de origen. Se volteó y vio al suelo, para no seguir exponiendo su vista al centelleante blanco que hería no solo a sus ojos, sino a todo su cuerpo.

La pareció escuchar una risita sardónica, casi un murmullo. Sintió un frío en el cuerpo. Su instinto guerrero la hizo volverse en posición defensiva, lista de nuevo para la batalla. Tras de sí estaba, y a considerable distancia, un caballero armado. Era anacrónico en todo sentido. Desde por su corcel blanco uñado de brillante plata, hasta por la armadura, rematada por un yelmo cuyo visor en forma de cruz, único brillo dorado del conjunto, era tan estrecho como para ocultar muy bien los ojos.

Había algo desagradable en sus proporciones, era demasiado delgado, de hombros muy caídos. Sus rodelas estaban fuera de lugar. Le pareció, es más, que se trataba de una desagradable y mal hecha caricatura de un caballero andante y por eso lo subestimó, es más, lo comparó con su propio cuerpo, bien musculado, como para medir cuán amenazante sería. "Como todo hombre debe ser hediondo, mediocre y repugnante", se dijo como para darse confianza.

Sin palabras, como que para ella era su día de silencios, el ser levantó una lanza y se dirigió contra ella a todo galope. Pan comido: rajó al arma con un solo golpe de su espada. Otra risita. Se alejó de ella y volvió a la carga blandiendo un espadón mucho más pesado, al menos en apariencia, que la masa de toda la armadura.

Ahora ya no fue tan fácil. Para evitar una herida mortal debió moverse mucho, brincar y con su espada detener los embates cada vez más fuertes y mejor calculados que le obsequiaba semejante oponente de pesadilla.

Ya jadeaba y transpiraba cuando logró quebrar al espadón con un afortunado golpe (lo sabía, de suerte). Ya no hubo risita. El caballero se alejó de ella trotando, para volver a todo galope, ahora con una esfera de picos, unida a un mango por medio de una cadena negra que cuando golpeaba al suelo provocaba profundas rajaduras que lanzaban esquirlas de concreto hacia todas direcciones.

Sintió ganas de huir. En verdad, pero un imperioso llamado la hizo seguir adelante, sobre todo cuando sintió pasar la esfera a centímetros de su cabeza, acompañada de un aire muy frío. A pesar de su profesado amor por los animales la desesperación la hizo volverse taimada. Golpeó con fuerza una de las patas del caballo. El animal pareció bufar sin emitir ruido alguno y cayó sin más. Mientras su amo se ponía de pie casi de inmediato, el noble bruto se retiró a una esquina, reculando.

La esfera pasó de nuevo muy cerca, mucho más. Pero tanto como para permitirle romper la cadena de un solo tajo. La masa voló fuera de su vista dejando libre la cadena que apenas sí rozó uno de sus muslos, lo cual reveló su verdadera naturaleza. No se traba de metal, sino de materia orgánica cuyas células urticantes la hicieron doblarse hacia adelante. El dolor provocado por el golpe, seguido de lacerantes llagas rojizas y sanguinolentas, lograron que perdiera la atención durante un segundo. Un segundo, sí, en el reloj, porque en su conciencia fue una eternidad suficiente para que la alcanzara otro cadenazo, esta vez contra su hombro. Por fortuna fue el derecho, porque era más hábil y resistente con su lado izquierdo.

Comprendiendo que el tiempo se le iba se lanzó con todo lo que podía tener contra aquél repugnante caballero que no ostentaba divisa alguna. Se dejó caer, para fingirse débil, estrategia cuyos frutos rindieron de inmediato. En cuanto su oponente bajó la cabeza para darle el golpe de gracia, ella, sin más miramiento, le amputó el pie derecho. Cayó, como esperaba, y con otro golpe certero hizo lo mismo contra la mano que blandía la cadena.

Entonces el caballo, de un brinco inmenso, se acercó y le regaló una coz a la cara que apenas pudo esquivar, aunque alcanzó al hombro herido. Como consecuencia de tan excelente golpe y estrategia sintió que perdía el aire de los pulmones y del estómago. Tosió mientras se erguía. De nuevo, con profunda congoja, cayendo otra vez al suelo a la vez que pasaban sobre ella cuatro raudos y letales cascos rajó en dos al vientre de la bestia desentrañándola para despedirla.

En el suelo tratando de erguirse estaba el caballero. Con la punta de su espada le arrancó el yelmo. Quedó descubierta la cabeza pequeña y estrecha de una mujer joven, rubia, pero de mal ver y peor hedor. La hizo levantar el rostro asiéndola por el cabello. La cabeza rodó hasta quedar inmóvil, viéndola fijamente. Los ojos profundamente verdes la fascinaron al principio, hasta cuando los comparó con certeza con los de una serpiente. Entonces esa mirada le pareció venenosa y le recordó a la vieja Medusa. Una vez más cavilar le costó caro.

La cabeza voló hacia ella con las fauces abiertas. Dio contra un codo, clavando sólo uno de sus colmillos, gracias a las guardas sintéticas que nunca dejaba de ponerse. Como afeitando una excrecencia se la quitó de encima con su espada. Antes de que cayera o volara de nuevo, la partió en cuatro partes. En dos longitudinales, primero, y en dos verticales, seguido. Despojos que dejaron sobre el suelo una baba verdosa de olor nauseabundo. Para estar segura, hizo lo mismo con el resto del cuerpo y también con la bestia yacente (porque aun respiraba).

Pasaron la carnicería y la adrenalina. Extenuada volvió sintiéndose semiderrotada. ¿Por qué, si había vencido, sentía que se trataba de un triunfo pírrico? Cavilaba de nuevo. Abrió los ojos. Una luz entre verdosa y blancuzca, muy intensa, la hizo cerrarlos y voltear la cabeza. Alguien de bata blanca le dijo que tendrían que implantarle un antebrazo nuevo, que había tenido suerte porque ese tipo de ponzoña de haber seguido por el torrente sanguíneo hacia la cabeza la habría matado, que hubiese sido una muerte espantosa y que nadie se explicaba cómo se había empantanado debajo del codo.

Y le explicaba no sin mostrar alegría en la voz que solo ese apéndice, de todos modos en ya avanzado estado de necrosis, le había sido amputado.

Wednesday, May 16, 2012

Mi última plática con Efrain Recinos

Foto: 2011.
Llegué apresurado pero a tiempo invitado por Ana Lucía Gómez a su galería. La idea era entrevistar a Efraín Recinos con motivo de la inauguración de una retrospectiva sobre su trabajo que se exhibió allí y en El Attico. Era un 31 de agosto, un miércoles, y la muestra abriría al día siguiente. La tarde estaba tranquila y la galería me pareció especialmente serena.

La verdad, me planteaba una duda común cuando se enfrenta a un famoso: ¿qué le puedo preguntar si ya todo se le ha cuestionado a lo largo de tantos años? ¿Cómo evitar caer en los clichés, en idioteces, en iteraciones que llenan páginas hasta la saciedad?

Entré, grabadora en mano, cámara en otra, y ahí estaba. Solo, viendo hacia adelante. Ana Lucía me presentó de inmediato. Él rio con recato. "Claro que lo conozco y en la memoria las columnas de su padre. Desde niño las leía, fueron siempre fuente de inspiración. Escribía precioso". Agradecí el cumplido de inmediato, sobre todo porque venía de alguien que también, como dijo Borges, convertía en palabras su existencia.

Pronto nos centramos en la muestra con alguna que otra pregunta idiota, precisamente, como: ¿quién cree que va a ganar la elecciones? "Pues mire, el Patriota, conozco demasiado bien a mi pueblo...".

La entrevista no se publicó, pero un fragmento se quedó en la grabadora, el cual rescato ahora. Fue una conversación muy breve. Giró alrededor de uno de mis géneros favoritos: el cómic. En especial, sobre un proyecto del Maestro que dejó inconcluso y del cual me había comentado varios años antes en otra entrevista concedida entonces en el Teatro Nacional.

¿Qué pasó con ese proyecto?
Esa era una tira cómica, ¡a saber en dónde ande!, en donde la Guatemalita, siempre con la cabellera al viento, entonces por Belice, porque yo estaba harto de lo que pasó con Belice: ¡que por qué y que si y que no y que de quién es! -Por ahí tiene que estar digo yo- entonces hice una tira cómica que casi nunca realicé, solo una pocas cosas. Y de ahí pasé a hacer a la Guatemalita en Bicicleta, la Guatemalita en Avión, la Guatemalita perseguida por Monstruos y así, cosas por el estilo; pintadas. Estas, en cambio [señala las obras en la Galería] son como seis versiones en escultura. Por lo demás hice muchos cuadros con ella tocando marimba, con sombrero para que en una esquina le echaran algo como centavos y cosas así.


La tira cómica, ¿por qué ya nunca la terminó?
Es que es muy larga y además no quería que se pareciera a una tipo cómics. Han hecho cosas tan bellas en otras partes que, en ese género, es muy difícil sustraerse a los cambios, primeros planos, violentos, lentos, etcétera, de una tira cómica toda hecha en cuadritos, cuadrotes y demás. Tal vez por eso es que nunca logré realizarla, pero sí hay como una docena de guatemalitas pintadas o más: Rumbo a Xibalbá, por ejemplo, y cosas por el estilo, perseguida por un avión o varios aviones. Aventuras.

Entonces está pendiente todavía. Tenemos mucho que admirar de su trabajo, pero queremos admirar más...
Sí. Nuestra labor como guatemaltecos es hacer un arte nuestro o tratar de que sea un arte nuestro: que no le copie nada ni a Europa ni a América, ni a los otros continentes, porque después de lo que hicieron los mayas, ¡qué vergüenza que nosotros paremos copiando a países poderosos económicamente! Esa es la base de todo lo que hago o trato de hacer.

El Maestro partiría el 2 de octubre de 2011, 32 días después de esta conversación muy breve, demasiado tal vez, pero que me hizo sentirlo muy cerca cuando la transcribí.

Wednesday, May 09, 2012

Pizza Grizzly en Guatemala

Foto: klavaza, 2012.
Esta franquicia vuelve a Guatemala con planes de abrir seis locales durante los próximos dos años. Para muchos evoca nostalgia de cuando estaba en los bajos de la Torre Café en los años 80 y porque la asocian con recuerdos de infancia. Hoy, montada con tema del Wild West en la Zona Viva ofrece un menú similar al de otras cadenas. Nosotros fuimos el día de apertura y nuestra experiencia logró un punteo de 4.5 a 5.0 para el servicio y de 8.0 a 8.5 para los alimentos, sobre 10, se entiende.

Nos hicimos presentes como cualquier ciudadano hacia las 19:00 horas. Ya desde el auto notamos la cola, pero no una muy larga. Una amable y levemente estresada anfitriona nos tomó  los datos. Habrían de transcurrir casi 40 minutos para entrar. Nos ofrecieron una mesa desnuda típica de este tipo de restaurante. Luego, habríamos de esperar otros 20 minutos antes de que una amable pero de nuevo apresurada mesera tomara nuestro pedido. La chica era guapa, vestida como vaquera y tal vez eso aminoró un poco el impacto de las esperas. Pero a estas alturas ya se tenía una atmósfera tensa en nuestro grupo. Ordenamos un sampler de alitas y una pizza. Té frío y un café completaron la primera ronda.

Alrededor de 8 a 10 minútos después aparecieron las alitas, sin servilletas ni cubiertos. Eramos tres comensales pero solo nos dieron dos platos. Por el hambre procedimos a devorarlas. La impresión visual era buena, el sabor mejor, de hecho superó al estándar de comparación, sus equivalentes de Hooters. Eso sí, unas picaban lo suficiente como para que la chilera Ingrid lo anotara para la bitácora de la noche.

Tras pedir las servilletas y verlas llegar bien rápido, y notar de nuevo que la amable mesera corría mucho, esperamos otro rato antes del arribo de la pizza. En casi todas las otras mesas era servida sobre un trípode de madera. A la nuestra, en un simple plato y para variar, sin cubiertos. La verdad estaba sabrosa, la textura y tempratura eran correctas pero el pan no era crujiente. Elmer notó, después, que parecía preparada a toda velocidad. Lo mismo, fue devorada sin misericordia.

Foto: klavaza, 2012.
Otro cafecito y los postres para finalizar. Pedí una Crème brûlée, la cual ahí tiene una variante con menta. No fue esa la ordenanda pero sí la servida: horrible. Punto. No me gustó y el resto de mis acompañantes se encargaron de ella. La cuenta llegó dos veces, lo que hizo obvia la falta de coordinación entre el personal.

El ambiente es agradable, la decoración de franquicia es mejor que en otros lados, con ciertos toques de humor y de seguro será deleitable para los chicos. La música ambiente, de nostalgia y multigénero deja hablar pero continuamente era interrumpida por un PA: "Al dueño del auto placas 9999RCN por favor moverlo porque está obstruyendo la salida de otro". El pago rondó los Q300.

Después me llamó Alejandro, nos reunimos en Mc de la Zona 9 y terminamos la noche muertos de sueño con chai y chocolate pelando la recién pasada experiencia.

VereDicto: Pizza Grizzly ofrece en un ambiente rústico evocativo del Viejo Oeste de Estados Unidos platillos típicos de pizzeria bien preparados. Pero debe superar un deficiente manejo del estrés corporativo provocado por falta de experiencia para atender grandes volúmenes de pedidos.

Friday, February 17, 2012

La violinista viajera


Foto: Paul Devaux, 2012.
Rosario Vásquez tiene dos cosas en común con el Flautista de Hamelyn: viaja y con su música deleita a cualquiera que la escuche pero, a diferencia del mítico personaje, toca violín, uno antiguo de sonido hermoso y robusto, y no lo hace para llevarse niños o roedores, sino para aprender y encantar multitudes.
 
Rosario, integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional -OSN- y del Cuarteto Asturias, es joven pero su técnica ya refinada le permite interpretar un amplio repertorio que va desde clásico a moderno y popular, como temas de películas por ejemplo (le gusta el tema de Piratas del Caribe).  Eso denota que está lejos del estereotipo de una instrumentista académica.  Sí lo es, pero conjugada con una chica chapina, de gustos modernos y amplio espectro de intereses.  Por eso su charla resulta interesante y versátil que como su estilo interpretativo tiene toques intuitivos y desenvueltos.

¿Estuviste en Brasil?
Del 20 de enero al 5 de febrero del año pasado (2011) estuve en Brasil.  Audicioné y fui seleccionada para integrar una orquesta de músicos jóvenes.  Como parte de la actividad, realizamos una gira regional en América del Sur.

¿Tuviste algún escollo?
No, pero sí un tropiezo porque una exportadora que me patrocinaría me quedó terriblemente mal a última hora.  Dos días antes me notificaron que ya no seguirían con el patrocinio.  Así que moví cielo y tierra hasta conseguir los casi USD $2,000 para cubrir el costo del pasaje.  ¡Mucho dinero!

¿Y cómo fue la experiencia allá?
Fue extraordinaria: los maestros era de nivel muy superior.  Por ejemplo, entre ellos estaba el concertino de la Filarmónica de Berlín, Simone Bernardini, que es muy bueno: nos dio clases y participamos con él en conciertos.  Es una forma de trabajar muy diferente a la que estamos acostumbrados, ya que estábamos en un grupo muy grande en donde todos dependíamos de todos.

¿En cuáles grupos estuviste?
Había diferentes niveles.  Me tocó con el de profesionales dos veces, lo cual me permitió tocar con los maestros que nos daban clases. Fue una experiencia absolutamente increíble porque estaba rodeada de personas famosas.

¿Cuántos llegaron en total?
Fuimos 350 músicos de toda América Latina y como 30 profesores.  La audición a nivel hemisférico fue como de 600 aplicaciones.  Aquí en Guatemala audicionamos cinco.  De Centroamérica llegamos Guatemala, Honduras y Costa Rica.  Además se debe tomar en cuenta que los gastos son fuertes, porque uno paga transporte interno, pasajes de avión y alimentación.

¿Qué te dejó la experiencia?
Para mí fue muy importante, te diré por qué como música el simple hecho de estar con maestros de la talla de Simone Bernardini es algo que, normalmente, consideraría imposible.  Sin estos festivales tendría que costearme un viaje a Italia o a otros países, solo para escucharlo.  En cambio, de este modo, tuve la oportunidad de compartir como miembro de una orquesta y a nivel personal, porque también se impartieron clases individuales.  Aparte de que te apoyan, te consiguen becas y te vuelven a invitar a más festivales.

Ví una foto tuya con Claudio Abbado
Sí, pero eso fue en otro viaje, a Venezuela, a donde fui con el clarinetista Bershue Reyes.  Tocamos la Quinta Sinfonía de Malher y una obra de Debussy.  También fuimos 350 músicos en esa ocasión.

¿Ese fue tu segundo viaje fuera de Guatemala?
No,  Es como el doceavo, por ahí, ¡en realidad he viajado bastante!

¿A dónde has ido?
A toda Centroamérica, siempre tocando, a Puerto Rico, Venezuela, Uruguay, México y a Brasil.

¿Cuál fue el detonante que te llevó a la música?
Creo que mi papá y mi hermano.  Mi padre es músico, canta y toca piano, y mi hermano, corno francés, ya llevaba cierto tiempo estudiando música.

¿Cuáles han sido tus estudios?
Cerré una licenciatura en música con especialización en violín en la Galileo y tengo un posgrado en música de cámara en la misma Universidad.  Ya llevo más del 50 por ciento en otra licenciatura en música en la Del Valle.

A futuro, ¿cuáles planes tienes?
Espero continuar mis estudios en otros países.  Estoy aplicando en Argentina para completar ya sea un profesorado o un posgrado.

¿Te gusta el clásico?
Sí, pero he experimentado con todos.  Hay muchos intérpretes que son sólo clásicos, pero yo prefiero se más versátil.  En el clásico el periodo romántico es el que más me gusta.

Por ahí me chismeaba un tu viejo profesor que también te gusta el Metal
¿El rock y todo eso?  Sí, me fascina (ríe con ganas): ¡tengo que admitirlo!  Incluso he trabajado mucho con Alux [Naual], con Viernes Verde, con Carlos Ribera, estuve de gira con él, he grabado para Napoleón Reboleto.  He tocado de todo, incluso mariachi, que es bien difícil he de decir.  Estuve con los Toby y una vez con el Buky.

¿Aparte de violín, tocas algún otro instrumento?
Piano y marimba, pero me falta aprender mucho.

¿Desde cuándo estás con la OSN?
Este es mi octavo año con la Orquesta.  Seis años estuve por contrato y desde el pasado tengo plaza permanente.  Además estuve el Consejo Consultivo y fui la Coordinadora de Relaciones Públicas.

Foto por Paul devaux, 2012.
¿Qué consejo le darías a una niña si quisiera dedicarse a la música?
Que si le gusta, que no abandone su sueño.  La música es como la medicina: necesitas muchos años para llegar a hacer algo que valga la pena y ser bueno.

Wednesday, February 01, 2012

Héctor Gaytán Alfaro 1939 - 2012

Foto: Palabreando en Bicicleta.
Héctor Gaytán representa para mi a un pilar fundamental para la supervivencia de la cultura popular, y por ende de la identidad de un conglomerado social: al narrador. Lo que hacía era contar las historias tradicionales de Guatemala, sin agregarles comentarios. Así rezaba su estribillo: "Como me lo contaron te lo cuento...".

Aparte, su poderosa voz y su magistral manejo de las pausas hacía casi imposible dejar de escucharlo. Se va el hombre pero nos queda su legado, más de 23 libros, aparte de filmaciones, grabaciones de sus programas de radio y columnas. Tras él siempre estará ese riquísimo bagaje cultural que lo inspiró. Muchas de sus historias las escuché cuando niño de fuentes tan diversas como mis abuelos, las empledas de casa, las viejitas del barrio, mis tíos o de gente mayor. Entonces todavía mantenía cierta vigencia el pensamiento mágico en la cultura chapina. Conforme se urbanizó y se adentró en el siglo XX perdió fuerza y se fue convirtiendo en un mosaico lejano, cada vez más descolorido. Pero, gracias a don Héctor, ese color ha ido volviendo y por sus libros, para quedarse.

Un momento, según entiendo ese pensamiento mágico sigue presente porque tengo testimonios de quienes dicen haber escuchado a la Llorona en alguna calle de Los Ángeles, California; o de haber visto al Sombrerón en Florida. No faltará quien se ria, ni quien se sienta hasta ofendido por tales testimonios. Realmente, carece de importancia si son o no comprobables. Lo comprobable aca es que todos somos vectores de nuestra cultura. Para bien o para mal, a donde vamos la llevamos conciente o inconcientemente. El gran mérito de don Héctor fue haberlo hecho con entusiasmo, como si de un deber se hubiese tratado, y como un gran valor agregado lo hacía con donaire y con la habilidad de hacernos sentir una de las más primordiales fuentes que motivan al arte y a la ciencia: el asombro.

Hasta pronto gran narrador, espero que esté ahora entreteniendo a las altas esferas con sus historias.

Monday, January 16, 2012

Un ajedrez a la chapina

Imagen: Ilustración de Tenniel para Through The Looking Glass, en Victorian Web.
Recién repasaba una vieja edición de la venerable y obsoleta Encyclopaedia Britannica. Me complacieron de nuevo las imágenes del artículo Chess. En una, se ve a peones de un juego soviético, representados como obreros con cadenas rotas, portando la hoz y el martillo, listos para avanzar contra un rey capitalista, vestido como La Muerte.

Me pregunto cómo sería su émulo chapín del siglo XX y se me ocurre que las blancas tendrían como rey y dama a la pareja Arbenz-Villanova, por alfil a Monseñor Gerardi y como el caballo es un Pegaso sin alas, lo sustituiría por un poeta, Otto René Castillo, digamos. El papel de roque, guarda de extremos, le tocaría a un Juan José Arévalo, digamos también. Se trata solo de propuestas, porque Atanasio Tzul no debería quedar fuera. Ya veré después cómo lo amartillo en el esquema.


Las negras son más fáciles. Cara-de-Hacha sería el obvio rey, aunque estereotipado he de reconocer. Su dama podría ser doña María Julia Quiñónez Ydígoras, más conocida como La Maciste, y su alfil, sin más rodeos, tendría el honor de representar a don cuento Rosell y Arellano. El caballo negro, tan asociado a la hechicería, cabría en un Carlos Manuel Pellecer, o en un Pellecer Faena, porque se cambiaron de bando. Para torre negra vendría bien Mario Sandoval Alarcón.

Como peones blancos tendría al Big Doll (El Muñecón), al personaje que está sobre el dintel de la UP o al hombre del mecapal que adorna también a la misma institución. Y para los negros, para más estereotipo, a soldados uniformados a la usanza de los años 50 o a policías de los tiempos del BROE.

¿Y el tablero? Simple: escaques blanco y azul.

Como cabe suponer que habrá quienes deseen poner a otros personajes, pues habría que entregar los juegos con varios de ellos para las mismas piezas y que cada jugador los configure como más le parezca.

Los jugadores representarían a los metapoderes. Los que de verdad manejan todo, pero no se ven. A los Foster Dulles, a las ocho familias y a las ideologías que motivan horizontes difíciles de alcanzar, pero que siempre nos vienen desde allende la mar.

Wednesday, October 05, 2011

Recuerdos de Monteforte

Tres jóvenes lacandones -apodados San Juan, San Pedro y San Marcos- en la pista Lacandón, Petén, junto con el capitán Carlos Enrique -El Gato- Samayoa. Foto de la colección de Rafael Vettorazzi vía Mundo&Motor.
"En tiempo de Ubico, jóvenes, trajeron unos lacandones de El Petén. Los tuvieron en jaulas en La Aurora. Eran salvajes. No hablaban, comían carne cruda y antes de partirla con los dientes se afilaban las uñas en una piedra. Yo los ví y no lo he olvidado".

Así enseñaba el viejo profesor, quien había vuelto a las aulas del Liceo Guatemala, en donde décadas antes había conocido mejores tiempos. Pero lo hacía ya  anciano, con paradigmas trasnochados y falta de autoridad ante un grupo de estudiantes que estaban muy lejos de los militarizados que encontró cuando tal general dictaba los destinos del país.

Muchos no le escuchaban. Yo sí. A pesar de cursar el primero de secundaria me pareció que mentía, no creía cierto que alguien actuara como animal. Más, pensé, se trataba de recuerdos tamizados por prejuicios, clasismo y racismo. De inmediato sentí desprecio por él y le perdí el poco, poquísimo respeto que me habría inspirado. Comprobaría más tarde, al estudiar antropología, que en Guatemala tenemos una fuerte tendencia a creernos semejantes fábulas, a transmitirlas y afirmarlas con el más absoluto descaro ("no coman tortillas porque embrutecen", por ejemplo). Y a pesar de que tal elemental incursión académica duró solo dos años, fue suficiente para darme una visión más amplia y egalitaria.

Terrible como parezca, este artículo de Stephanie Pappas cita a un estudio que culpa a la cultura misma como al vector que inocula tales prejuicios en las personas. Bien decía Pier Paolo Pasolini que la cultura es mierda y que eso le damos de comer a los jóvenes. Menos grosera pero igual de aguda fue la observación que hizo un antropólogo social (no identificado): "La cultura es un mal necesario". Si no cambiamos nuestro currículum educativo y dejamos atrás toda esa bola de mentiras nunca seremos viables como país, como dicen algunos oenejeros, encubriendo conceptos más cortantes. Aquellos lacandones fueron vejados por iniciativa de un Monteforte joven, en bruto digamos. Habrá quien piense que él, como Miguel Ángel Asturias, pasó por un proceso evolutivo. Tal vez sí, tal vez no. O tal vez fue un vector más de los horrores de esta temible cultura.

Sunday, September 04, 2011

Tuesday, July 26, 2011

Transformers: Dark of the Moon

Michael Bay resulta ser un gran narrador visual, lo demuestra una vez más en esta tercera entrega de la eterna lucha de Autobots contra Decepticons. Pero, el filme verbal no es y eso que Ehren Kruger logró un guión de aceptable coherencia, pero insuficiente para alcanzar a la riqueza imaginativa que posee. Por otra parte, le falta desarrollo a los personajes, en especial al de la hasta ahora maniquí Rosie Huntington-Whiteley, quien además de tomar un papel protagónico lo hereda de Megan Fox, situación que a muchos fans no nos gustó (menos aún cuando se supo que la decisión fue de Steven Spielberg, ¡ve qué viejo más autoritario!).

Los comentarios a posteriori giraron en parte a su longitud y a la falta de absoluta coherencia entre secuencias. A mi me parece que, en efecto, podría haber sido una propuesta estilo MTv, conectada por la música, pero por su acción tan brutal y vertiginosa (hay escenas que me recordaron al primordial Godzilla y otras a Mazinger Z sobre todo cuando los Decepticons literalmente disuelven a seres humanos) no lo sentí largo.

El principio, su mejor parte narrativa, recurre a hechos históricos adaptados al cine de ficción, incluso por medio de tomas de archivo, y me gustó sobremanera su dedicada retrospectiva hacia el Star Trek de los años 60, incluso una de sus canciones proviene de esa serie. Ya antes de su estreno la revista Gizmag susurraba ladridos porque para ella se reescribió la historia del Apollo 11. Y así es, pero con un leve toque clarkiano, ya que la idea de que en la Luna se encuentra oculta tecnología extraterrestre es la base de 2001: A Space Odyssey (cabe mencionar que algunas batallas están inspiradas en el relato de David contra Goliath).

Si el uso desaforado de efectos visuales, la exhuberancia tecnológica, los autos y las mujeres bonitas que bordean entre rubias tontas y heroínas de cómic no les gustan, ni se tomen la molestia, no la vayan a ver. Pero sin son geeks de pura cepa, capaces de importar a su cabeza este tipo de ocio escapista, ni lo duden un momento, la van a disfrutar hasta en su ropa interior. Finalmente, por si hubiese una cuarta entrega de la saga, sería prudente irse buscando un renovado equipo para ella. El actual, con Bay a la cabeza, está agotado para la franquicia.

Monday, July 11, 2011

Reflexiones de Invierno (borrador)

Foto: R. Compton / Anybody... there?
Creo que venía pensando en la muerte de Cabral, en cómo el destino teje los últimos momentos de una persona y la lleva hasta las cuerdas. "Si hubiese tomado el shuttle del hotel al aeropuerto, tal vez no hubiese muerto". Caminaba por la 18 Calle, concatenando ideas. Una de ellas me hizó agitar con fuerza la cabeza. Un hombre de tal vez 22 años, muy flaco, pelón, con una bolsita de flex en la mano, de paso seguro y rápido y rostro plácido se acercó y me tendió la mano. "Te vi", me dijo, "vas por acá pero estás bien lejos, más allá". "¿Por dónde creés, por la Luna o por Marte?, repliqué". "No, qué va, ¡si estás por Jupiter o más allá!". "Bueno, cuidate, andále con paso seguro", me aconsejó.

Este encuentro me recordó a la anécdota del cuervo de Loren Eiseley, como la relatan Pauwels y Bergier en El retorno de los brujos. El hombre me reconoció como a un igual, como a quien busca mundos alternativos y paraísos artificiales. Quién de los dos volaba bajo en ese momento, ¿él o yo? ¿Quién sería el cuervo y quién el transgresor del espacio sagrado, de las estratósferas reservadas sólo para quien sabe cómo abrir las alas para elevarse hasta ellas?

Sí, con paso seguro sí voy, pero con la duda corrosiva siempre a cuestas. ¿Por qué, después de la infección de pulmón que tuve, aún estoy vivo? En 2002, cuando una crisis similar, sobreviví y el sentimiento resultante fue de paz, de saber que había superado una prueba difícil pero con sentido. Hoy no, dudo que haya quedado vivo por algo bueno. Me pregunto si fue gracias a un dios o a un demonio haberla superado. Solo cuado veo a Padme y Amidala entiendo que tal vez fue únicamente porque era necesario y por el estadio en que se encuentra la tecnología médica.